Nuestra Lactancia: 5 años de una experiencia inolvidable

En la semana Mundial de la Lactancia Materna quiero compartir con ustedes una de las experiencias más maravillosas que me ha tocado vivir junto a mis hijas y que jamás olvidaré : La Lactancia


Lactando y amando a Guada:
Siempre supe que quería dar el pecho a mi hija. Por eso durante el embarazo me mantuve informada desde el primer momento.Recuerdo todavía los consejos de mi abuela "tu leche es la mejor" mientras más la pongas en el pecho, más leche vas a tener,y tu hija crecerá sana y fuerte.
¡Ay abuela qué sabia eras!! mi abuela no era ni médica, ni monitora de lactancia, ni tenía estudios, ni seminarios...mi abuela tenía 80 años, y a penas sabía leer y escribir. Ella hablaba desde la experiencia de la vida, había amamantado a sus 5 hijas y acompañado a las mismas en la lactancia de sus 15 nietos y 20 bisnietos. ¡cómo se enojaba cuando veía una mamadera de leche!! había que amamantar, por que nuestros hijos no eran terneros para tomar leche de vaca!
Yo estaba decidida a amamantar. Recuerdo que lo primero que hice cuando tuve a mi hija en mis brazos fue ponerla al pecho.Fue algo mágico, conocernos de esa manera, mirar sus ojitos, sus manitos, esa carita tan hermosa, era tan mágico y único a la vez.
A pesar de que me sugirieron darle leche, no hice caso, por suerte tampoco mi hija les hizo mucho caso, ya que la leche que le daban mi mamá, mi marido o mi suegra, mi hija la escupía, Ella sabía que mamá tenía algo muchísimo mejor para darle.
Guadalupe fue una niña sana, rozagante y gordita, aumentaba de peso sorprendentemente para todos con la lactancia materna,teteaba a demanda y colechaba con papá y mamá.
Cuando mi niña cumplió el año y medio, una nueva princesita se gestaba en mi vientre.Obviamente lo primero que me sugirieron fue destetar.
Pero allí estaba mi abuela, nuevamente, aconsejando como una gran cacique sabia, ella me decía que por experiencia, se podía dar el pecho a dos niños, osea lactar en tándem. Yo no sabía mucho, pero dejé que la naturaleza fuera la que decidiera entre nosotras. Fue así que Guada comenzó a mermar las tomas, y dos meses antes de nacer su hermana, ya se había destetado.Todavía recuerdo es última toma, se quedó dormida entre mis brazos, con la boquita en un pecho y su manito acariciando el otro... Disfrutamos unidas de la lactancia durante 2 años y 1 mes...





Mi segunda Lactancia, una lucha a capa y espada.

Nuria llegó una tarde calurosa de Marzo,fue un parto difícil,inducido poco respetado, recuerdo que la vi nacer, pero no me dieron la oportunidad de tenerla en mis brazos,me la sacaron por rutina medica y luego de una hora eterna de espera, logré tenerla entre mis brazos. Venía dormida. Qué tristeza me dió verla así, me habían privado de disfrutar de su primeros momentos, sus primeros gestos, de sentirla  en mis brazos y colocarla al pecho, pero nada estaba dicho, le di el primer beso de amor y la puse en mi pecho, y ella lo aceptó, mientras me miraba con esos ojazos bellos.
No tuve grietas ni dolor, mi gordita bella crecía super sana, nació con 3,950 y al mes ya había superado los 6Kg. todo esto gracias a la lactancia exclusiva.
Cuando mi niña cumplió los 3 meses de vida, tuve una descompensación importante:
Diagnóstico: Cálculos en la vesícula.
Sugerencia: operación urgente y destete.
Más de un médico me dijo que aproveche y le saque la teta de una. Por suerte mi médico clínico me dijo que no cortara la lactancia, y que si me animaba a seguir una dieta estricta, podría amamantar por lo menos hasta el año.Así lo hice, dieta de por medio, continuamos con nuestra lactancia, cuando iba llegando al año de vida de mi criatura, todos me decían que me operara, que la dieta y la teta me estaba consumiendo, fue allí que me volqué a internet para averiguar como debía destetar a mi hija, sin que ella sufriera. Así llegué a los foros de maternidad, para mi era todo nuevo. Descubrí que todo lo que hacía con mis niñas, tenía un nombre: Crianza con Apego y Respeto.
Todo un nuevo mundo se abría ante mis ojos, mi instinto no se equivocaba, no estaba malcriando a mis hijas!!! al contrario, estaba haciendo de su infancia un recuerdo inolvidable.
Siguiendo con mi búsqueda, encontré información que avalaba mi posición: podía operarme y sin destetar!Leí muchísimo, y tomé coraje y fui al cirujano, según me habían dicho, uno de los mejores en la provincia.
Una vez allí le explique que no tenía problemas en operarme, de la manera que sea, pero lo que me preocupaba era la lactancia de mi hija, no quería destetar y tenía conocimiento de casos en los que la mamá se había operado sin problema alguno, coordinando de antemano la mendicación compatible con la lactancia materna.
Fue en ese momento cuando ese médico amable se fue trasformando en una persona horrible, por que al escuchar mi comentario sobre la lactancia y al decirle yo con orgullo que llevaba 15 meses hermosos de la misma, me dijo que estaba comentiendo el mayor error de mi vida al darle tanto tiempo el pecho a mi hija, por que lo único que conseguiría con eso era criar una niña caprichosa, inmadura y dependiente de mí, lo mejor para las dos era aprovechar la operación, y destetar" te pongo un inhibidor de la leche en el suero y matamos dos pájaros de un sólo tiro" por que..."le haciendo un daño psicológico irreparable a su hija al exponerla delante de la gente succionando un pecho desnudo"...Todavía recuerdo sus frases y me lleno de rabia e impotencia. No sé de dónde saqué el valor pero le dije que a mi entender el estaba muy equivocado, ya que previo a mi visita me había acesorado y tenía documentos extraídos de LACMAT Y LA LIGA DE LA LECHE donde se avalaba mi postura.
Pero no dió brazo a torcer, su respuesta fue "las organizaciones pueden decir lo que quieran, pero no van a saber más que mi experiencia de tantos años de médico cirujano...."
Recuerdo que cuando salí de ese consultorio, temblaba de impotencia, mis únicas palabras fueron, yo acá no vuelvo más.
Me dedique a mi hija, defendiendo la lactancia a capa y espada, continué con mi dieta, y eso me permitió sobrevivir muchos meses sin ningún tipo de cólicos.
Mi hija crecía sana y teteaba a libre demanda donde sea y como sea, la teta estaba presente!! y yo FELIZ!! Tenía la certeza que estaba en el camino correcto.No fue fácil, encontramos de todo es este camino, gente que nos criticaba, que nos miraba raro, que se sonrojaba otras que nos tiraban indirectas...pero también gente que nos apoyó hasta el último momento.
Fueron 2 años, 10 meses, 3 semanas y 2 días de una lactancia inolvidable!Tengo presente aún esa última noche, casi no tomó nada, su manito me acariciaba, me miró y me dijo:" Te Amo Mamá!"
Hoy analizando sus palabras, siento que ese TE AMO fue su manera de agradecer todo el tiempo compartido, la lucha constante para evitar el destete siempre respetando sus tiempos. Ese TE AMO fue su manera poner fin a una etapa maravillosa que nos involucraba en cuerpo y alma.
Mi hija está creciendo y soy feliz por eso, aunque debo confesar que extraño mucho nuestros momentitos de lactancia-amor y sospecho que ella también ya que en más de una oportunidad la he visto dormirse con su manito acariciando mi pecho.

Mis sentimientos.

Hoy a más de un año del destete siento añoranza por lo que fué, por lo que vivimos, lo que compartimos y lo que luchamos... fueron 5 años de lactancia contínua y estoy orgullosa de eso!!!

La lactancia permitió establecer una relación de miradas, caricías y silencios, donde las palabras no eran necesarias. Sólo éramos nosotras y esa conexión mágica que se créo entre ambas, que continúa y continuará a través de los años.
Amé y amo cada momento sentada en mi sillón observando esos ojitos vencidos de sueño que se entregaban seguros al más dulce descanso, esas manitos que se estrechaban con la mía, nuestras noches de colecho y teta, que nos permitieron hacer alarde de nuestras noches de sueño sin despertares nocturnos, ni llantos, ni desvelos.
Ni hablar de la comodidad de salir a pasear sin tener que estar pendiente de las mamaderas, la leche, el agua.¿y la salud? Excelente!! super sanas,rozagantes, con el peso ideal, o en el caso de Nuria, siempre excedida pero dentro de lo normal.Cero caries, cero cólicos, cero diarreas, cero infecciones, pocos mocos y mucho, mucho  AMOR.
Hoy miro a mis hijas tan grandes y tan sanas y siento una satisfacción enorme porque tengo la certeza que le he dado ,el mejor de los regalos, ése que durará para toda la vida.No sé si serán las más inteligentes, o las más destacadas en la profesión que elijan,  no sé si serán mejores personas por haber lactado tanto tiempo, sólo sé que les dí lo mejor. No existe nada mejor que la Leche Materna. No existe momento más bello, que esos minutos dedicados exclusivamente a ellos.
Hace unos días leí a una médica misionera que decía "para que una madre pueda amamantar, necesita una tribu que la apoye". Y analizando la frase me doy cuenta que fui muy afortunada al tener a mi tribu de mi lado, por eso hoy quiero agradecerles a ellos, mi tribu:
Mi abuela,mi gran consejera y cacique de mi tribu, mi compañía en los dos embarazos, lamentablemente se fue 3 meses antes del nacimiento de Nuria, pero me dejó su sabiduría y su ejemplo de madre.
Mi mamá,que a la distancia siempre estuvo con sus consejos y muestras de apoyo.
El Dr. José luis, pediatra de mis hijas, que nunca mencionó la palabra destete, a pesar de la edad de mis hijas.
A Desireé, mi primer consejera virtual, que a pesar de las diferencias horarias, siempre estuvo con sus consejos.
Las chicas de CyA, que estuvieron siempre para aconsejarme y apoyarme en los momentos más difíciles.
Al foro de Lacmat,por enseñarme tanto en cada mensaje.
Al la  Dra. Alejandra Mercado que respondió mis mails a pesar de no conocerme.
Al papá de mis hijas, por todo el apoyo, el amor y la contención que nos dió, a pesar de todo lo que nos decían, seguía de nuestro lado y si bien en algunas oportunidades dudó, nunca nos obligó a nada, siempre respetó nuestra decisión.
Por último a Mis Princesas, Guadalupe y Nuria, por darme la oportunidad de vivir esta experiencia inolvidable donde donde pude dar lo mejor de mí para ellas, como dice el Dr. carlos Gonzalez, fue"un regalo para toda la vida".

La verdad siempre es saludable

Todo conflicto entre adultos, se construye a partir de alguna verdad interna que un individuo guarda para sí mientras que el otro ni sospecha de su existencia.
Para colmo, a veces esas “verdades” personales, tuvieron su origen en secretos familiares que hemos perpetuado a través de varias generaciones, y que se organizaron alguna vez con el estúpido propósito de que no se sepa algo... relacionado con el amor. La bisabuela que se casó embarazada (por amor) y que huyó a otro pueblo donde fue odiada por la suegra que luego humilló a sus nietos que crecieron sin saber qué había sucedido. Las mentiras familiares son así: Heredamos no sólo unos cuantos secretos que cobijan amores pasionales, sino también el hábito de no decir y la necia costumbre de no confiar en los demás.
Hay algo aún peor: tampoco confiamos en nuestros sentimientos y mucho menos en nuestras percepciones, sino que nos dejamos llevar por opiniones ajenas.
Por lo tanto, ¿Cómo contarle a alguien la verdad si no somos capaces de abordarla? ¿Cómo saber de qué se trata eso que recordamos a medias, que no preguntamos, que nos angustia o que el destino nos devuelve en cada escena cotidiana? Además, tenemos miedo de someternos a las evidencias, porque le otorgamos a esa “verdad” chiquita y sencilla, atributos extraordinarios. Creemos que si alguien se entera, el mundo se va a derrumbar. Pero resulta que no. No se derrumba nada. Que nuestro padre haya sido alcohólico, que nuestra hermana sufra un retraso mental, que seamos bulímicos, que nuestro hijo se haga pis en la cama, que tomemos ansiolíticos, o que nos hayamos endeudado más de lo habitual, no provocará el caos universal.
Al contrario. No pasa nada. En la medida que estemos aferrados a no compartirlo con nadie –a veces ni siquiera con nuestra pareja ni con nuestros amigos más cercanos- ese asunto no nombrado nos deja aún más alejados de nosotros mismos. Ese sí que es un desmoronamiento personal. Sepamos que la verdad siempre, siempre, siempre repara, cura, sana, alivia y nos hace más humanos. En cambio, si estamos aferrados a los secretos con nuestros miedos a cuestas cuidando que nadie nos descubra, al pasar frente a un espejo, constataremos que estamos desnudos. Que eso que somos es imposible de tapar.


Laura Gutman
Newaletter del mes de Junio de 2010

Vuelvo.

Despues de meses de ausencia vuelvo...
No soy la misma que hace unos meses atras,  todos evolucionamos ante las adversidades, y hoy yo me siento renovada. Sé que todavía tengo cosas inconclusas, mucho que resolver y mucho por hacer. Este renacer me llevó a dar pasos importantes que tenia pendiente en vida: estudiar y retomar mi profesion docente.
Hoy siento la necesidad de abrazar mis antiguos proyectos, entre ellos mi querido blog.
Han pasado muchas cosas en nuestra vida durante estos meses, pero a pesar de todo seguimos Creciendo con @mor.
Besotes!!




Foto: Manos de Mamá y Guada

Carta a mi hija




Querida hija:
Parece mentira que ya pasaron 6 años de aquel día en que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, todavía recuerdo tus ojitos curiosos mirando el nuevo mundo, tu pequeña manito se aferró a mi dedo, iniciando este camino maravilloso que es la maternidad. Ser mamá, esta nueva identidad que me diste y de la cual disfruto aprendo a cada segundo, con mi instinto como única guía y mis sentimientos a flor de piel.
Parece un sueño mirar atrás y recordar tus primeras palabras, tu primeros pasos, tu primer diente, tu carita dormida mientras tomabas el pecho, tu besitos por la mañana cuando colechábamos...y hoy te veo tan grande, tan independiente, tan madura, iniciando una nueva etapa de tu infancia y le doy gracias a Dios por darme la oportunidad de haber sido testigo preferencial de esos momentos. Y me enojo con el tiempo por haber pasado tan rápido, y dejar crecer a esa bebé y convertirla en una princesa. Me aterra la idea que crezcas en este mundo tan loco, tan convulsionado, tan violento, donde los principales valores se han perdido, donde la gente se ha vuelto egoísta, donde los sentimientos no tienen valor y los ideales ya no existen.
Quisiera que te quedes ahí,en tu mundo perfecto e inocente, siendo princesa, protagonista de tu cuento,que juega libremente sin peligros, sin pensar lo que vendrá mañana, sin preocupaciones económicas, sin mal de amores, ni nada de esas cosas que tiene la vida, quisiera que te quedes ahí,disfrutando la vida desde la inocencia de tu niñez...y es que que duele sentir que en cada día que pasa te alejas un poquito más , te haces grande,y vas dando señales de la gran mujer que vas a ser en un futuro y de la cual yo soy la escultora.
Y así como te veo grande y hermosa, te vuelvo a ver pequeñita e indefensa cuando vienes a buscarme porque te caíste, o porque alguien te hizo llorar, cuando buscas mi mano para levantarte o buscas mi hombro para llorar. Porque sabes que ahí estoy para vos, exclusivamente para vos, como estaré siempre, aunque pasen los años, mamá siempre va a estar, haciéndome fuerte y tomando coraje, volviéndome invencible, defendiéndote a capa y espada,siendo capaz de todo, en resumen, como vos decís: la super mamucha al rescate!!... siempre va a estar.
Princesa mía hoy deseo para vos muchos días felices, muchas horas de juego, risas y alegría, muchos cuentos de hadas y princesas, para contar por las noches, muchos sueños bonitos, muchos días saludables, muchas canciones para cantar y bailar juntas, muchas ideas originales para compartir y jugar, muchos besos y mimitos para endulzar nuestros días,muchas bendiciones, mucha luz, mucha paz pero sobretodo, mucho pero mucho amor!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Feliz cumpleaños Princesa mía!
Te amo.
Mamá

Qué los niños sean niños.

Que sean niños los niños.Por Mex Urtizberea

Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.

Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes. Que no sean niños soldados, los niños. Que sean niños los niños, simplemente.

Que no sean foto de un portal pornográfico. Que no sean los habitantes de un reformatorio.

Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por publicidad.

Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran. Que hagan libremente sus niñerías.

Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.

Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades.

Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.

Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.

Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos. Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.

Que sean niños los niños.

Y que los niños sean lo intocable, que sean la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.

Que sean niños los niños, no "el repetidor" o "el conflictivo" o "el que nunca trae los deberes".

Que sean niños los niños, simplemente.

Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados.

Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores.

Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran.

Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.

Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota. Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año. Que sean felices los niños, por ser niños.

Inocentes de todo lo heredado

El mundo desde el punto de vista del niño



La evolución desde la dependencia física y emocional absoluta hacia una independencia relativa, es un tránsito muy prolongado....de casi veinte años. El camino que tenemos por delante es enorme. Y eso, todos los niños lo sabemos. También sabemos que necesitamos la asistencia de un adulto para que medie entre el mundo y nosotros.

Por ejemplo, si aún no tenemos capacidad para caminar, alguien nos tiene que prestar sus piernas. Eso significa que esperamos estar siempre, siempre, siempre, en brazos de alguien que camine. Y cuando logramos la marcha....que es un éxito significativo, de todas maneras continuamos necesitando caminar con las piernas de otro. Y mientras no contemos con el lenguaje verbal, esperamos que alguien nombre nuestras sensaciones, nuestra hambre, nuestro dolor de panza. Hasta que alguna vez nosotros mismos podamos nombrar cada cosa.

Sin embargo, con frecuencia, no encontramos piernas que caminen nuestro andar, ni brazos que nos otorguen movimiento, ni palabras que canten nuestras canciones. Lo más grave no es el desencanto, sino el peligro en el que efectivamente estamos. Librados a los depredadores, lloramos con desesperación. Pero en lugar de ser comprendidos, llamativamente, somos desestimados. Algo que ninguna otra especie de mamíferos haría: desestimar el llamado de la cría. En estos casos, cambiamos las estrategias del llamado: probamos enfermando. Lamentablemente obtenemos respuestas sobre la enfermedad, pero no en relación a nuestro ser interior. En ese punto, los niños ya no sabemos cómo explicar que necesitamos desesperadamente la presencia y la mediación de un adulto autónomo. También probamos adaptándonos. Es decir, inventamos que no necesitamos eso que necesitamos. Que hayamos sobrevivido disminuyendo las demandas, significa que hemos relegado a algún lugar sombrío las necesidades básicas que no han sido satisfechas. Pero éstas no desaparecen. Sólo desaparecen para la conciencia. Cuando cumplimos tres años, ya comprendemos fehacientemente que no podemos llorar como un bebé recién nacido, a los seis años mucho menos. Aprendemos a pedir sólo aquello que los adultos están dispuestos a escuchar. Así nos alejamos de nuestras almas en pena. En ese mismo instante, hemos perdido para siempre la sabiduría de la infancia.

Laura Gutman
Extraído del newsletter del mes de noviembre de 2009

Hallowen

A qué país me tendría que mudar para celebrar Hallowen????????

Recién llego de estudiar, y ni bien llegué Guada me dice con una sonrisa de oreja a oreja,"mamá hoy es Hallowen!!!!!!!!!!, esta noche hay que disfrazarse y salir a buscar dulces, yo estaba pensando, mirá yo me visto de Hada, Nuri de princesa, vos...te podrías vestir de Reina ¿querés? así nos acompañas...hay que ir por todas las casas y golpeas la puerta y decis dulces o truco!!
Respire y pregunté: Guadi de donde sacaste todo eso?...
A lo que respondió muy segura: Es que esta mañana vimos la tele con Meli (mi cuñada)y decían eso.Vimos una película y unos dibujitos..llegó hallowen mami!!
"ahhhhhhhhhh ok! Guada, mi vida, En Argentina, no se celebra Hallowen. Acá nadie se disfraza ni hace esas cosas.Si querés pasamos, pero no creo que te den nada, porque no es una costumbre de nuestro país." Contesté
y me quedó mirando con unos ojitos llenos de decepción y preguntó:
Y entonces, en que país lo festejan?
Y haciendo memoria emotiva del foro respondí: En EEUU, en México, creo que en España, en Panamá...pero en Argentina,no hijita.
Ufa!!!!!!!!!!! me dijo con cara de enojada y se fue a su habitación pisando fuerte.
Al rato viene con la mochila llena de cosas, y me dice: Mamá me voy a festejar Hallowen...me voy a vivir a México!
-Ahhhhhhhhh bueno!!Y eso porque?pregunté
Y con mucha seguridad me dijo:-Porque allá son mas divertidos, este país es muy aburrido!!
-Y te vas solita? me vas a dejar?
-No mami!!!!!!!vos venís conmigo, sino, quién me paga el pasaje?


El maltrato verbal es violencia: "No le digas a tu hijo lo que nunca le dirías a tu jefe"

Hace unos días en a través de FB ví un enlace a unos videos de una Camapaña Argentina contra el maltrato verbal. Dos videos fuertes que en pocos minutos reflejan dos situaciones más que comunes en la vida de un niño y de un padre.
Esta campaña me hizo reflexionar, sobre las veces que uno como mamá habla sin pensar, expresando el enojo propio, sin medir las consecuencias de nuestras palabras, lo que para nosotros es un simple descargo, para nuestros hijos es un verdadero puñal. El niño cree lo que se le dice, hace propia esas frases y se etiqueta de por vida.
Y si no me lo creen, hagan este simple ejercicio , miren los siguientes videos y luego piensen en su infancia, se darán cuenta que nosotros tambien fuimos etiquetados de esa manera, ahora mirémonos en el lugar de padres¿seguimos haciendo lo mismo, o controlamos lo que decimos?
El peor legado que le podemos dejar a nuestros hijos es una infancia llena de gritos, insultos y etiquetas.Está en nuestras manos, mejor dicho, en nuestras palabras, cambiar la historia de nuestros hijos.
"no le digas a tu hijo, lo que no le dirías a tu jefe, ni a tu amigo"


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No dejen de visitar el sitio de la campaña : http://www.escuchate.org.ar/campana.html

Nutricion Emocional

Si hemos atravesado nuestra infancia poco amparados o poco protegidos, haciendo grandes esfuerzos para sobre adaptarnos, es posible que en la actualidad entremos en competencia con los niños desde el hambre emocional. Grandes y pequeños nos pelearemos por un trozo de mirada, quejándonos de que nuestros hijos “están terribles”, son muy “demandantes”, estamos hartos de que “se enfermen”, o que “no respeten a los mayores”. Nos parece inaceptable que abandonen la escuela o que se droguen o que no coman o que se escapen o que tengan sexo sin protegerse.

Cuando un niño no es suficientemente nutrido emocionalmente durante la infancia, va a seguir necesitando eso que pidió, aunque modificará el modo en que formulará el pedido. La edad no calma la sed. La edad sólo disfraza las necesidades primarias en otras más presentables en sociedad. El niño necesitado se convertirá en un joven desesperado, ávido, feroz. Por eso, no importa con cuánta comida se atosigue, cuánta droga lo calme, cuánta agresión drene o cuántas pastillas lo duerman…no va a obtener cuidados maternos. Esto es consecuencia de una gran equivocación. Porque toda droga va a requerir más dosis. Toda relación dependiente lo va a llevar a relaciones aún más destructivas. Toda dieta lo va a arrojar a un circuito de restricciones. Todo acceso al alcohol lo va a dejar más prisionero de sus borracheras. Y toda distancia emocional lo va a colocar cada vez más lejos en su propio desierto.

Es verdad que tenemos la intención de amar y educar a nuestros hijos. Resulta que el amor puede estar presente como idea personal y colectiva. Pero amar concretamente a los hijos todos los días y todas las noches requiere comprender de dónde venimos…para entender las contradicciones profundas que sentimos cuando nuestros hijos pequeños nos demandan atención, presencia, conexión y amparo. Si nos sentimos desbordados o exigidos, es urgente emprender un camino de conocimiento personal, haciéndonos cargo de las improntas básicas que tenemos grabadas bajo la falta de cuidado o de palabras. Esas necesidades infantiles no nos fueron satisfechas en el pasado. Ahora nos corresponde reconocer qué es lo que nos ha acontecido, para decidir qué haremos hoy, es decir, cómo alimentaremos a nuestro niño herido y hambriento, para no trasladar esa hambre sobre nuestros hijos.

Laura Gutman
Exraído del newsletter del mes de Octubre

Aquello que decimos

Los niños creen en los padres. Cuando les decimos una y otra vez que son encantadores, que son los príncipes o princesas de la casa, que son guapos, listos, inteligentes y divertidos, se convierten en eso que nosotros decimos que son. Por el contrario, cuando les decimos que son tontos, mentirosos, malos, egoístas o distraídos, obviamente, responden a los mandatos y actúan como tales. Aquello que los padres -o quienes nos ocupamos de criar- decimos, se constituye en lo más sólido de la identidad del niño.

Los niños no tienen más virtudes unos que otros. Ahora bien, el niño no suficientemente mirado, mimado, apalabrado y tomado en cuenta por sus padres, dará mayor crédito a sus discapacidades. Y sufrirá. En cambio el niño mirado y admirado por sus padres, amado a través de los actos cariñosos cotidianos, contará con una seguridad en sí mismo que le permitirá erigirse sobre sus mejores virtudes y al mismo tiempo reírse de sus dificultades.

Si nos damos cuenta que nuestros hijos sufren, si tienen la auto estima baja, si tienen vergüenza, si se creen malos deportistas, malos alumnos, o que no están a la altura de las circunstancias, si les cuesta hablar, relacionarse, jugar con otros, si suponen que son lentos, o si son víctimas de las burlas de sus compañeros; nos corresponde accionar a favor de ellos, ya mismo. Lo peor que podríamos hacer es exigirles que asuman solos sus problemas.

Podemos nombrar aquellas virtudes, recursos o habilidades que el niño sí dispone como individuo. Por ejemplo, que es un niño que siempre dice la verdad. Que nunca traicionaría a un amigo. Que es incapaz de lastimar a otro. Que observa y comprende a los que sufren. Que es generoso y tolerante. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos seguros, felices y bien dispuestos. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos escuchado en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que asumir esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más.



Extracto de un artículo del libro “Mujeres visibles, madres invisibles” de Laura Gutman