La bruja pirula, el gigante malvado, el coco o el lobo feroz... La imaginación desbordante de los niños de 3 y 4 años convierte a estos personajes en verdaderas amenazas para su integridad física. Los monstruos acechan debajo de la cama o esperan agazapados en esa esquina oscura llena de sombras inquietantes. Las pesadillas y los sustos son el pan de cada día. Pero dentro de cada niño también hay un Sastrecillo Valiente. Sólo necesita un poco de ayuda para salir a la superficie.
El miedo funciona como una alarma que nos evita correr riesgos innecesarios. Los niños que no tienen miedo de nada cruzan la calle sin mirar, se cuelgan de cualquier sitio sin evaluar el peligro que comporta, se separan de los padres sin temor a perderse, se atreven con todo sin saber si están preparados, llegando a poner en peligro su propia vida o la de los demás. Un niño sin miedo es un peligro. Pero hay pocos niños que no tienen miedo y muchos más que sufren exceso de miedo.
Hacia los cuatro años la mayoría de los niños tienen miedo de la oscuridad, de separase de sus padres, de la sangre, las enfermedades y sobretodo de los seres imaginarios y de las personas disfrazadas: su explosiva imaginación llena el mundo de brujas, monstruos, princesas, dragones, espadachines y piratas. Es una etapa muy buena para utilizar los cuentos como ayuda para superar los miedos, aunque haya gente que utilice esta información precisamente para lo contrario, para crear miedos.
Que viene el coco o el mal uso del miedo
Los niños, como cualquier persona, evitan acercarse a aquellas situaciones que les dan miedo. Su imaginación es, durante esta edad, una máquina muy potente. Por eso es tan efectivo utilizar el miedo para evitar una conducta que no se desea. Nuestro hijo, bajo la amenaza del coco, el cuarto oscuro, el hombre del saco o la bruja pirula, se comportará como un santo. Pero ¿sabemos realmente lo que estamos haciendo? Muchos padres utilizan la técnica de "meter miedo" para que sus hijos se comporten de una determinada manera. Pero es muy diferente explicar que hay cosas peligrosas que no deben hacerse, que utilizar y crear miedos para controlar la conducta de los hijos a lo que los padres desean. Y eso no está bien. El recurso al miedo para controlar el comportamiento infantil es una práctica educativa muy inadecuada y peligrosa. Funciona al momento, pero a largo plazo puede desarrollar problemas muy serios: fobias, ansiedad y angustia que pueden no superarse nunca. De la misma manera, los castigos no pueden ser generadores de miedos. Nunca debemos castigar a nuestro hijo haciéndole pasar un mal rato como el de enfrentarle a algo que le dé miedo.
Miedo a las personas disfrazadas
Los personajes malos de los cuentos infantiles o de la cultura popular provocan un gran impacto en los niños de estas edades, sobretodo si se los encuentran físicamente y de forma brusca, ya sea en una persona disfrazada o en una película del cine o de la televisión. Su desbordante imaginación y la línea no demasiado clara entre la realidad y la ficción hace que, toparse con la bruja mala pueda convertirse en una experiencia aterradora.
Por eso, es muy importante evitar los sustos y las bromas y preparar al niño si vemos que, durante Carnaval por ejemplo, puede toparse con este tipo de personajes. Darle la mano, proporcionarle seguridad y protección y hacerle ver la diferencia entre la realidad y la ficción son buenas pautas a seguir.
Miedo a la oscuridad
Uno de cada tres niños tiene miedo de la oscuridad. Desaparece alrededor de los 9 años. El miedo a la oscuridad muchas veces se asocia a las pesadillas que tienen lugar durante la noche, y que son de contenido desagradable o amenazador para el niño: alguien lo persigue y está solo sin saber qué hacer, corre pero no lo suficientemente deprisa, se cae por un precipicio, etc. Las pesadillas acostumbran a aparecer entre los 3 y los 6 años. La mayoría de los niños supera el miedo a la oscuridad, pero en algunos casos persiste durante largo tiempo. Durante esta edad es importante potenciar a través de cuentos, canciones y juegos, el contacto agradable y positivo con la oscuridad.
Se deben evitar las películas y cuentos infantiles que relacionen a los malos con la oscuridad, las amenazas de castigos en el "cuarto oscuro" y las bromas desagradables. Por el contrario, es bueno practicar juegos divertidos en la oscuridad (la gallinita ciega, sombras chinescas, regalos escondidos en la oscuridad, el escondite, etc.), enseñar al niño el encanto de la noche, de las estrellas y de la ciudad iluminada, acostumbrar al niño a dormir a oscuras y, si tuviera pesadillas, intentar consolarlo con la luz apagada (para evitar que relacione oscuridad con pesadillas y luz con consuelo). A veces, un piloto luminoso puede ser útil para evitar la oscuridad total y poderse levantar de la cama si es necesario.
Miedo a la separación
Nuestro hijo ya ha empezado la guardería o está a punto. Esa vivencia será para él una separación forzosa ya que, de golpe y porrazo, se verá obligado a pasar largas horas lejos de sus padres. Por eso los padres debemos preparar a nuestro hijo para que viva la experiencia de la separación de la manera menos traumática posible. Lo mejor es favorecer su autonomía e independencia.
La autonomía de nuestro hijo se promueve reforzando su comportamiento independiente, curiosidad intelectual, responsabilidad, etc. ¿Cómo hacerlo? Respetando aquellas decisiones que él tome y que sean posibles: "Quiero quedarme a dormir en casa de David", "No, yo me pongo los zapatos solo, que ya sé", "Déjame a mi apretar el botón del ascensor", etc.
Debemos evitar las conductas sobreprotectoras o los sentimientos de miedo, tristeza, ansiedad, etc. respecto a nuestro hijo. Es importante que los padres aprendamos a controlar estas emociones ya que lo único que conseguimos es contagiárselas al niño. Pensar que la sobreprotección es una pauta educativa errónea y muy nociva para el niño, nos ayudará a evitarla y a apostar más por la independencia de nuestro hijo.
Miedo a la enfermedad
Los niños en edad preescolar tienen un miedo horroroso a hacerse daño, a las heridas, a ver sangre… Consumen más tiritas durante este periodo que en el resto de su vida. Normalmente los niños con estos miedos tienen algún familiar que sufre con lo mismo. Es un tipo de fobia que se contagia rápidamente.
Si nuestro hijo ha de ser hospitalizado, es muy normal que le asusten palabras como cirugía, dolor, anestesia, etc. Se recomienda que los padres mantengan una actitud serena y tranquila en la que el niño pueda apoyarse y sentirse seguro. También es muy aconsejable explicarle claramente lo que van a hacerle los médicos, qué es la anestesia, que le darán pastillas para que no le duela, desdramatizando la situación pero con la máxima claridad. Está comprobado que el grado de ansiedad que pasa un niño en el hospital es mucho menor si se le explica lo que le va a suceder.
Para que nuestro hijo no desarrolle miedos gratuitos o infundados, evitaremos todo tipo de bromas y amenazas que hagan referencia al mundo médico-hospitalario: "Cómo te portes mal te llevo al médico a que te ponga una inyección", "Mira que aviso al doctor", "Ay que tendremos que ir al hospital…"
Emociones que vencen al miedo
Existen emociones contrarias al miedo que resultan ser los mejores aliados para luchar contra él: nos referimos a la alegría, la seguridad, el humor, el enfado, la rabia o la risa. Enseñar a nuestro hijo a enfrentarse a sus miedos de la mano de alguna de estas emociones, resulta muy eficaz. Si nuestro hijo tiene miedo a la oscuridad, podemos enseñarle a contraponer otra emoción ante ese miedo. Por ejemplo, sentir rabia hacia el objeto que teme puede ayudarle a enfrentarse a él. Entrar en una habitación oscura sintiendo rabia o risa tonta, enfadarse con la oscuridad y con los personajes que imagina o burlarse de ella, son actitudes inteligentes. Incluso podemos teatralizarlo e inventar una historia: que Juan entra en una habitación acompañado de un poderoso guerrero que se llama Ira o Risa, capaz de vencer al Miedo porque es mucho más fuerte. Estas historias ayudarán a nuestro hijo a superar sus miedos y a sentirse de lo más aliviado si consigue reírse dentro de una habitación a oscuras.
También es importante ayudar al niño a crear frases o imágenes mentales de valentía y coraje que le ayuden a enfrentarse a la situación que teme. Es muy diferente entrar en un cuarto oscuro pensando "me van a atacar" o "me voy a encontrar monstruos malos", que pensar "soy muy valiente y puedo hacerlo muy bien" y "soy capaz de quedarme a oscuras". Los primeros mensajes hacen que el miedo cada vez sea mayor, llegando incluso a paralizar. En cambio los segundos ayudan a mantener el miedo a raya y pueden ayudar a disminuirlo.
Me lotraje de: www.dormirsinllorar.com
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Miedos Nocturnos

Este artículo lo encontre en el foro de Dormir sin llorar, un excelente aporte de Solecilla. Que lo disfruten.
1-. ¿QUE ES EL MIEDO?
El miedo es una parte normal tanto de la infancia como de la vida adulta, ya que es una respuesta innata y protectora ante situaciones u objetos que aparecen como temibles o peligrosos. El miedo es una emoción util para la supervivencia del individuo y por tanto icluso los bebes mas pequeños muestran reacciones de susto y disconfort ante situaciones que les parecen peligrosos, como ruidos fuertes o la perdida brusca de soporte. Casi todos los niños experimentan miedo en alguna etapa de su desarrollo, y es interesante comprobar que tienden a tener miedos similares a edades similares.
Cuando un niño esta asustado sufre exactamente los mismos síntomas mentales y fisicos propios de la ansiedad (la ansiedad es un fenómeno similar, pero sin la asociación con un objeto o situación concreta), aunque de forma mas intensa, y de menor duración. Cuando el miedo es de una intensidad inusual (no es posible distraerlo del objeto del miedo ni consolarlo, esta persistentemente preocupado con su miedo y este interfiere con su actividad diaria), injustificado y surgen en el niño conductas de evitación que le llevan a alteraciones en su vida cotidiana, estamos ante una fobia.
Que un miedo sea o no “racional” depende de la etapa del desarrollo a la que aparece. Por ejemplo es normal que un niño de 2 años tenga miedo a sentarse en el inodoro, pero seria irracional que uno de 8 años reaccione de igual manera.
Por tanto, para saber si el miedo es o no un problema en nuestro hijo, debemos considerar:
-¿es razonable que un niño de su edad pueda sentirse así?
-¿esta situación interfiere con su vida diaria o la de la familia?
Nota: si de repente un niño presenta multitud de miedos y preocupaciones, hay que detenerse a pensar que esta sucediendo en su vida. Por ejemplo, una enfermedad en la familia, demasiadas discusiones entre los padres…
Tambien es señal de que algo sucede cuando reaparecen en un niño mayor miedos propios de etapas del desarrollo anteriores. Por ejemplo, si un niño de 7 años que ya logró cierta independencia vuelve a manifestar miedos importantes y por ejemplo, necesidad de dormir con los padres, esto puede ser síntoma de alguna situación traumatica o conflictiva.
2-. ¿Qué TEMEN LOS NIÑOS?
Los miedos pueden tipicamente agruparse em tres categorías principales:
-miedos medioambientales: animales, truenos, oscuridad.
-imaginarios: monstruos, fantasmas, pero tambien el miedo a ser tragado por el desagüe o a que sus padres desaparezcan.
-sociales: separación de la madre (real), el colegio, conocer a un nuevo grupo de personas.
La aparición de los diferentes tipos de miedo a las distintas edades, suele seguir un orden cronologico: los bebes pequeños tienen miedo sa situaciones reales (ruidos, perdida de soporte) y a la separación de la madre (que en el caso de niños pequeños no se podria considerar un miedo social, sino ambiental, ya que la madre es su mundo).
Los niños a los 2 años ya tienen cierta capacidad de realizar operaciones simbolicas, y pro tanto pueden imaginarse consecuencias de algunas acciones: por ejemplo: si al destapar el desagüe de la ducha, el agua se va por allí, yo también podría irme. Ademas su imaginación empieza a funcionar de forma acelerada, por lo que aparecen muchos miedos a esta edad. a veces, tienen sensación de miedo, pero no saben a que, y es la sociedad y su entorno (televisión, hermanos…) la que se encarga de hablarles de “monstruos”, “cocos” y demas seres imaginarios. y ellos ponen a su miedo esta etiqueta.
Los miedos imaginarios persisten durante los primeros años escolares, y a ellos se añaden los miedos sociales. Estos ultimos pueden persistir hasta la edad adulta. Pocos adultos tienen miedo a la oscuridad, pero muchos temen hablar en público.
Muchas veces los miedos de los niños proceden de experiencias que no pueden entender y que les asustan. Algunas de las situaciones que pueden hacer aparecer miedo en un niños son:
-Las reacciones de otras personas ante cosas o eventos. Por ejemplo el miedo intenso de otro niño ante una araña, o el panico e una adulto ante una serpiente, pueden despertar en un niño miedo a esatas mismas cosas.
-la contemplación de eventos traumaticos: ser testigo de un accidente de trafico o ver un gato atropellado por un coche. Escenas como estas pueden dejar en el niño recuerdos duraderos y muy vividos.
-la escasa auntoestima o falta de autoconfianza.
-Tensiones familiares duraderas u hostilidad en el seno de la familia: hacen que el miedo y la incertidumbre pasen a formar parte de la vida del niño.
-Separaciones prolongadas de los padres (hospitalización, muerte, divorcio).
-Educación inconsistente: una aproximación diferente por parte de los padres a la educación produce en el niño confusión y puede ser la raiz de algunos miedos, como el miedo a ser rechazado.
-Educar en el miedo: la educación debe ser vista como una guia que permite aprender de los fallos sin avergonzarse de ellos, sin ser ridiculizado ni castigado o dañado por ellos. Los padres deben hacer sugerencias positivas y explicar cuales son sus expectativas, antes que decir simplemente NO. cuando un niño es habitualmente ridiculizado o castigado por sus fallos, puede llegar a tener miedo de la reacción de sus padres a sus acciones. Un niño necesita que se le diagan las cosas con frecuencia y necesita que se le de siempre otra oportunidad.
-Sobre protección: es necesario tomar precauciones e instruir a los niños acerca de situaciones reales de peligro y concernientes a su seguridad. Un niño de 5 años, no debería ser escoltado a casa de su vecino en general (salvo que haya sucedido algún acontecimiento reciente). Los niños a los que se protege con demasiadas precauciones pueden sentirse ansiosos y miedosos a su entorno. Pueden pasar un mal rato intentando desarrollar sentido de independencia y auto confianza. Por ejemplo: un niño de 7 años demasiado coaccionado, puede tener miedo de montar en bicicleta en el vecindario y mas adlante sentirse ansioso ante cualquier comportamiento que conlleve cierto riesgo. Tambien es posible que un preescolar al que se advierte mucho sobre no separarse de sus padres en el centro comercial, sin explicarle las razones para ello, luego puede tener miedo a ir a la guarderia o a ir solo en autobús.
-Un entorno familiar miedoso puede generar un niño miedoso. Asi hay familias en las que se dedica demasiadoa atención al miedo de los padres al mar, a los accidentes, a los ladrones, a juegos infantiles con cierto riesgo…y en estas familias es mas probable que se generen niños asustadizos.
-En momentos de estrés del propio niño (nacimiento de un hermano, una mudanza, divorcio de los padres), o algun accidente personal (caer al agua, quemarse o ser perseguido por un perro)
-El proceso de quitar el pañal: hay niños que pueden desarrollar miedos durante este proceso. Los niños no entienden el mecanismo de la cisterna, el ruido les puede asustar, el pequeño espacio. Un niño que tiene una experiencia de deslizarse dentro del vater y tocar el agua con el trasero, puede asustarse y volver a las primeras etapas del proceso o incluso necesitar una interrupción del proceso. Algunos niños pueden tener miedo a la hora de ver desaparecer la caca por el desagüe, como si para ellos fuera una parte mas de su cuerpo (como un brazo o una pierna).
-una pesadilla: ¿nunca se ha despertado de una pesadilla pensando que lo sucedido era real? durante esos primeros momentos de confusión es difícil separar realidad de sueño. Los adultos, en virtud de nuestra experiencia pasada podemos reubicarnos enseguida y darnos cuenta de que solo ha sido un sueño. Pero los niños pequeños carecen de esta experiencia y confunden el sueño con la realidad. Esto puede ser fuente de algunos miedos que nos parecen “irracionales”.
Por tanto pueden ser causados por agentes externos (una película, una historia, una conversacion entre adultos hablando de ladrones por ejemplo) o por situaciones que el niño vive en su vida diaria (un compañero que le arremete o le insulta en el colegio, miedo a los exámenes, ambiente familiar demasiado tenso).
A continuación resumo los miedos mas frecuentes según la edad (orientativa) de aparición:
(Morris y Kratovich)
0-6 meses Pérdida súbita de soporte (base de sustentación), ruidos fuertes
7-12 meses Miedo a las personas extrañas, miedo a tos objetos que surgen súbita e inesperadamente
12-24 meses Separación de los padres, retrete, heridas, personas extrañas
2-3 años Multitud de situaciones que incluyen ruidos fuertes (aspiradoras, sirenas, alarmas, camiones, tormentas, etc.), animales (ej.: perros grandes), una habitación oscura, separación de los padres, objetos o máquinas grandes y cambios en el entorno personal. miedos que aparecen durante el control de esfínteres
3 años Máscaras. oscuridad, animales, separación de los padres
4 años Separación de los padres. animales, oscuridad, ruidos (incluyendo los nocturnos)
5 años Animales, separación de los padres, oscuridad, gente “mala”, lesiones corporales
6 años Seres sobrenaturales (fantasmas, brujas, etc.), lesiones corporales. truenos y relámpagos, oscuridad, dormir o estar solos, separación de los padres
7-8 años Seres sobrenaturales, oscuridad, miedos basados en sucesos aparecidos en los medios de comunicación, estar solos, lesiones corporales
9-12 años Exámenes escolares, rendimiento académico, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte, oscuridad (en porcentaje pequeño)
3-. ¿COMO REACCIONAN O SE MANIFIESTAN ANTE EL MIEDO?
Un bebe de 4 meses que siente que esta siendo manejado con brusquedad llorara con fuerza y hara maniobras que le permitan encontrar agarre de nuevo (reflejo del moro). Si escucha un ruido fuerte, tambien llorará.
En bebes algo mayores, buscaran a su madre, le pediran pecho, se aferraran a ella. los que sepan gatear o caminar se acercaran a su madre. o lloraran pidiendo sus brazos, seguridad.
Los niños mayores desarrollan respuestas mas elaboradas: pueden evadirse fisicamente de forma mas eficaz. pero a veces no hay de que huir, y en este caso se evaden mentalmente intentando no pensar en aquello que temen. Por ejemplo: un niño que teme a la clase de matemáticas, puede pasarse la clase soñando despierto.
Otras veces lo que hacen es afrontar de mala manera aquello que les asusta, actuando de forma impulsiva, porque saben que si actuan de forma rapida y sin pensar no dan tiempo a que el miedo los paralice: por ejemplo, contestan muy deprisa a la profesora y sin pensar cometiendo por tanto errores.
A veces disfrazan el miedo de forma que puede hacersenos difícil a los padres detectar la ansiedad o el miedo:
-evitación: ya sea fisica o mental. Cada mes ante la prueba de matematicas tienen dolor de barriga o faringitis.
-Agresividad: ante el temor a que se burlen de el puede responder de forma violenta para acabar con el suplicio. ¿esto significa tener un problema de agresifvidad? no, puede parecerlo, pero solo disfraza el miedo a ser burlado.
-Proyección: culpar a los demas de lo ocurrido o de sus fracasos: no tuve tiempo de estudiar porque mi hermano me molesto, no aprové porque el profesor no explica bien.
-Racionalización: reacciones del tipo de la zorra de la fabula (“no las quiero , estan verdes”): por ejemplo un niño que teme ira al colegio o al fracaso escolar dira: el cole no me sirve para nada, o , no me da la gana estudiar, que se fastidien mis padres.
-Superstición: es bastante frecuente entre los 8 y 10 años: llegar al colegio sin pisar las rallas de la s baldosas para tener suerte en un examen, o llevar cierto boligrafo o determinada prenda de vestir.
-negación: negar el miedo reduce la ansiedad a corto plazo.
4-. ¿COMO PODEMOS SABER SI NUESTRO HIJO TIENE MIEDO?
Creo yo que mas o menos hasta los dos o tres años un niño que tiene miedo lo dice. tanto si es a una situación puntual (llora ante un ruido fuerte, se niega a acercarse a una persona desconocida nos dice que hay algo en su habitación o que no quiere que apaguemos al luz.) por tanto es relativamente fácil para los padres saber que es lo que le asusta, o en que circunstancias esta asustado y a partir de ahí tratar de averiguar cual es exactamente la causa y actuar para ayudarle. También solemos saber que películas o escenas puede haber presenciado que le pueden causar temor.
Pero desde que un niño empieza a tener cierto nivel de vida social fuera de nuestro alcance o sea, incluso niños mas pequeños de 2 años que están escolarizados, los padres tenemos fuera de nuestro alcance y muchas veces imposible acceso a gran parte de las situaciones que viven y por tanto se hace mas difícil averiguar que es lo que le preocupa o le asusta. Y por tanto debemos estar mucho mas atentos e intentar averiguar cuanta mas información podamos sobre que vive nuestro hijo cuando no esta con nosotros. Por ejemplo, un bebe que en la guarderia contempla o vive situaciones violentas en relación con la comida, puede de repente demostrar miedo a comer, o incluso miedo a la trona o a la cuchara.
Como padres observamos el cambio en su comportamiento. Puede ser que un niño que era seguro de si mismo y sociable de repente se muestre retraido o inseguro o mas solitario. Deja de tener interés por los juegos. Comienza a tener problemas para dormir o para quedarse solo cuando anteriormente lo hacia sin problemas.
En niños mayores puede ser que le preguntemos si le sucede algo nos responda que no, malhumorado o de forma brusca.
Una vez mas , como padres es importante no quedarnos en la superficie: ¿Qué le pasa ahora? ya empezamos otra vez a pedir agua de noche? este niño cada dia es menos educado, o mas borde o mas violento….. preguntémonos si estos cambios pueden deberse a algo mas profundo, como un miedo.
Los adultos sabemos que cuando uno tiene una preocupación es muy bueno contárselo a otra persona. A veces solo eso conjura los temores y la ansiedad. Pero los niños no. ¿Por qué? ¿le revelariais vuestras inquietudes a quien esta por encima de vosotras? quien esta en posición de castigaros? quien parece propenso a revlear a otras personas lo que a usted le pasa? quien creyera que no le va a entender? Los niños temen el rechazo, la incomprensión el enfado y la humillación. A ver si os suenan este tipo de respuestas de nosotros como padres: “eso es una tonteria”, “a ver si va a resultar que eres un miedica”, “lo tu eres es un vago”, “voy a hablar con tu profesora
Estas son las razones por las que nuestros hijos no suelen contarnos con facilidad lo que les pasa. Unido a que muchas veces ni siquiera ellos lo saben con certeza, o carecen de mecanismos apropiados para expresarlo.
¿Cómo podemos averiguar pues que es lo que le atemoriza?
-Sistema Antecedente, Comportamiento, Consecuencia: se anota lo que sucede inmediatamente antes de que el niño muestre la conducta preocupante (rabia, tristeza, angustia o tozudez). Luego se anota de modo detallado lo que hace el niño: estallar en llanto, huir a su habitación, liarse a patadas con la puerta o permanecer callado durante el resto del dia. Y finalmente lo que nosotros hacemos después: castigarle, reñirle, hablarle, ceder.
Otro campo que nos da información sobre las preocupaciones de nuestro hijo es el dibujo. Tanto si el niño ya sabe dibujar, como si solo garabatea, la intensidad del trazo (demasiado energico o demaisiado flojo) la utilización de una parte muy reducida del espacio disponible para pintar, el uso de trazos agresivos (picos) siempre, asi como escuchar atentamente lo que relata mientras dibuja (tan importnate como lo que plasma en el papel). Y en niños que ya dibujan figuras humanas, ademas de atender a lo que nos cuienta mientras dibuja, la presencia de distorsiones (piernas muy cortas o cabeza muy pequeña), omision de partes del cuerpo (o de personas enteras). Si sabemos que un niño tiene pesadillas o determinado temor que no conocemos, podemos pedirle que nos dibuje aquello que le asusta. El hecho de dibujarlo (si quiere) le ayudara a luchar contra ello. Dicen que dibujar una pesadilla puede ser el final de esta.
Saber escuchar: si estamos ocupados oiremos lo que nos dice, pero no le escucharemos. Se ha hecho un estudio que dice que los padres escuchamos solo la cuarta parte de lo que oimos contar a nuestros hijos. Una escucha atenta, mirando al niño, observando sus expresiones, atendiendo a lo que dice y a lo que calla, su lenguaje corporal y las emociones que refleja nos ayudará. Y ayudara al niño que al vernos atentos tal vez se sienta mas inclinado a sincerarse. Para esto es fündamental no hacer dos cosas a la vez:
o hacemos la cena o atendemos al niño que nos habla. Podemos pedirle que espero un poco hasta que la cena este terminada, o posponer la cena para después de la conversación (mejor lo segundo, por supuesto si hay opción, pero lo primero es mejor que hacer las dos cosas a un tiempo). Procurar tener la conversación en un momento en que nuestro animo sea le adecuado (en calma).
No desestimar nunca los argumentos del niño. Es calve que no se sienta ridiculizado ni avergonzado por tener determinados temores. Ayuda mucho explicarle que nosotros tambien teniamos miedo de peqeuños. Esto se llama validar. (escuchar, entender y no ridiculizar). Sinembaorgo debemos ahcerle ver que le protegemos, que entendemos su miedo, pero que no nos sentimos asustados por las mismas cosas (salvo que se acompletamente cierto, se me ocurre por ejemplo, que si un niño ve una escena de guerra y le queda temor a la guerra, seria muy ridículo decirle que a nosotros no nos asustaria).
5-. ¿COMO PUEDO AYUDARLE A ENFRENTARSE CON SUS MIEDOS?
Los preescolares no siempre diferencian realidad de ficción, y por tanto ayudarles a resolver sus miedos puede ser difícil.
El primer paso es hacerle saber siempre que le comprendemos, hacerle sentir querido y protegido, cuidado. Esto solo ya puede hacer gran parte del camino hacia la solución. Tambien es necesario empalizar con sus sentimientos. Podemos encontrar esta empatia acordandonos de nosotros mismos cuando niños escondidos debajo de la cama durante una tormenta.
Estar atentos a su comportameitno. Dedicar tiempo, y atención exclusiva harán más fácil el diagnostico.
Monitorizar la exposición: conocer que imágenes ha podido ver nuestro hijo, tanto en la televisión como sucesos de la vida real, que puedna haberle producido miedo. Si ha sido asi y sabemos exactamente que ha visto, o no podemos evitar que lo vea, debemos hablarle con claridad y explicarle la situación. lo que les asusta es el no entender que es lo que esta sucediendo, o no saber interpretar imágenes imaginarias.
Seamos conscientes de que los razonamientos adultos no funcionan: “los monstruos no existen” no le quitará el miedo a ningun niño. Es nuestra verdad pero no SU verdad. Procuremos ser empatitos con su miedo. Hagamosle saber que entendemos que este asustado y que sabemos que tener miedo hace que uno se sienta fatal. Digamosle que nosostros estaremos a su lado cuidandole hasta que deje de tener miedo.
Utilizar palabras y caricias de consuelo. El contacto fisico le ayudará a relajarse. Tanto si se muestra asustado por el dia, como si lo está por la noche, nuestra presencia y contacto es fundamental. Estar a su lado, abrazarle y hablar con un tono de voz tranquilizador hará que se serene con mas rapidez. Ademas le haremos sentir seguro y cuidado, lo que le ayudará a madurar y superar sus miedos.
Seamos respetuosos con sus sentimientos. Aunque sus temores nos parezcan una tonteria, el miedo que el siente es real. Hagamosle saber que entendemos su miedo, lo que no quiere decir que demos a entender que a nosostros tambien nos asusta a no ser que sea real. Esto le enseñará que puede confiar en sus propios sentimientos (validación). El miedo es miedo, y no importa lo irracional que nos pueda parecer.
Hablemos con ellos de nuestros propios miedos infantiles y como pudimos superarlos.
La magia: para desactivar el poder de algunos miedos imaginarios es licito usar al magia: spray anti-monsturos, llamadas a la fabrica de monstruos para que no envien ni uno mas a esta casa, pegatinas, muñecos o amuletos en las puestas y ventanas que le “protejan”….la imaginación al poder.
Cuando ya son un poco mayores, es bueno recordarles a que cosas tenian miedo de mas pequeños y como lo superaron. Tambien es muy positivo alabarle cualquier pequeño intento de superar su miedo actual. Esto mejora su autoestima y le anima a seguir intentandolo. Ayudarle a dar pequeño pasos: por ejemplo a un niño que le tiene miedo a los perros animarle primerl a ver fotos, luego películas….o un niño que tiene miedo a la aspiradora, animarle a tocarla mientras esta apagada.
Prporcionarle conocimientos: la información siempre atenua o elimina los temores. Si va a suceder algun acontecimiento (visita al medico, pruebas, ir al cole) cuanta más información le facilitemos real y adecuada a su edad mejor. Proporcionarle habilidades: enseñar a hacer las cosas de forma segura, hará que sea menos probable que tengan miedo: pro ejemplo enseñar al forma correcta de subir y bajar un tobogán, o como trepar por las cuerdas, o como subir y bajar escaleras. Esto ademas le ayuda a aumentar su autoconfianza.
Leer historias en las que se habla de miedo, de superación de este.
Enseñar tecnicas de relajación: esto es muy util en miedos de tipo social, o situacional.
-imaginación activa: pedirle que imagine una situación de mucho estrés (por ejemplo, tiene que correr mucho porque llega tarde al cole) nosotros le añadimos detalles mas estresantes (tienes que dar la vuelta porque se te ha olvidado un libro) y finalmente pedierle que imagine el relax cuando por fin llega a su mesa y puede sentarse.
-la marioneta: pedirle que imagine que es una marioneta que se mueve con unos hilos que nosostros manejamos: “levantamos” sus braxos, piernas….y finalmente cortamos todos los hilos y el niño ha de caer al suelo sin tono muscular.
-la isla de la paz: se trata de proporcionarle al niño una imagen mental de la que pueda echar mano cuando se encuentre en una situación que sienta que empieza a atemorizarle. Le describiremos una escena qu sepamos que es de su gusto (un paseo con papa y mama, por ejemplo, ira a la playa…)y añadiremos cuantos mas detalles incluyendo sonidos y olores podamos.
-otras imágenes mentales: el “osito blandito” (describir un osito totalmente relajado en su cama) o el tigre valiente, paraayudarle a enfrentar la situación con valor.
Juegos:
-pasar el puete: (2-2 y medio). Consiste en colocar un tablón estrecho sobre el suelo, y contar que es un puete que pasa sobre un rio. los niños deben pasar por el puente. si demuestran miedo o inseguridad hablar con ellos sobre el tema y animarles.
-poster del miedo: hacer un poster grande con imágenes (seleccionadas por los niños) sobre escenas que les producen miedo, o en las que ven reflejado el miedo, y toras de valor o que les ayudan a ser mas valientes. atender a la conversación mientras se elabora y ayudar a explicar los sentimientos que surgen en ella.
-fabricar una pesadilla: con unas bolsas de papel vacias, unos cartones, o un guante de goma y pinturas, el niño de be elaborar una representación de lo que personifica su miedo. hablar de ello.
Para algunos miedos concretos:
1-. miedo a los desconocidos: jamas obligar a un niño a contactar con un desconocido. permitirle al aproximación si lo desea desde la seguridad de nuestros brazos. Explicarle a la familia cercana que este temor suele ser pasajero y que se debe a una etapa evolurtiva, para que no presionene al niño.
a los niños un poco mayores hay que explicarles que no deben acercarse ni permitir que se les acerquen desconocidos. tambien que hay compoertameientos que no deben aceptar ni siquiera de los conocidos o familiares. tambien se eles puede decir que hay desconocidos que son seguros para dirigirse a ellso si se encuentran en situación de peligro o perdidos: policias, agentes de seguridad, trabajadores de una tienda, las madres de otros niños.
2-.a los truenos y tormentas: dar una explicación simple del fenómeno meteorologico (lo de los angelitos tirando bolos y haciendo pis solo me ha servido para que sandra tenga cierta desconfianza de los angelitos). si quiere permitirle que toque la lluvia en la ventana y que contemple el espectáculo desde nuestros brazos (si lo desea). jugar mientras dura la tormenta a contar el tiempo entre el relámpago y el trueno, para saber si esta lejos o cerca.
3-.miedos nocturnos: lo primero es observar su habitación tal y como la ve el de noche. puede que veamos que la sombra de un objeto que proyectado sobre la pared pueda parecer terrorifico. o que a esas horas haya algun ruido “misterioso” como una lavadora o las ramas de un arbol que golpean la ventana.
si lo que le asusta es la oscuridad, podemos jugar de dia a estar a socuras en la habitación y buscarnos con una linterna, o a hacer sombras chinas en la pared. en cualquier caso, le permitiremos que duerma con una luz suave o la luz del pasillo encendida.
4-. a los animales: los animales son de gran tamaño para un niño y se mueven de forma impredecible. por eso les asustan. (bueno, carlos tiene miedo , de llorar, a las moscas, y sin embargo acto seguido en la calle le da un beso en los morros a un dogo que le triplica la altura). Puede ayudar enseñarle al niño fotos del animal que le asusta, luego películas para que lo vea en movimiento, y finalmente permitir que nos vea aproximarnos con prudencia sin asustar al animal y siempre habiendole preguntado previamente al dueño si este es tranquilo y si le gustan o no los niños y los desconocidos. asi le enseñamos al niño a aproximarse con seguridad a los animales.
5-.a los ruidos fuertes: permitir al niño tocar y jugar con el objeto ruidoso (batidora, secador de pelo, aspiradora, taladro) estando apagados (y desenchufados por supuesto). intentar encenderlos solo cuando el niño esta descansado y podamos sostenerlo en brazos. si no es posible, no utilizarlos con el niño en casa.
6-. al vater y a los desagües: bañar al niño en una tina sin desagüe o asearlo con la esponja mientras dure el miedo. no dejar correr el agua ni para llenar ni para vaciar la bañera con el niño dentro. si tiene miedo al vater utilizar un orinal. y si tiene miedo al ruido de una cisterna, permitirle que espere fuera del baño mientras nosotros lo limpiamos.
BIBLIOGRAFIA
http://www.keepkidshealthy.com/parenting_tips/fears.html
[url]www.acpi.com [/url]
http://www.keepkidshealthy.com/experts/nc/fears_preschoolers.html
http://www.ag.ndsu.edu/pubs/yf/famsci/he458w.htm
[url]http://www.cyh.com/HealthTopics/HealthTopicDetails.aspx?p=114&np=141&id=1612
[/url]
[url]http://www.cyh.com/HealthTopics/HealthTopicDetailsKids.aspx?p=335&np=285&id=2224[/url]
[url]http://www.keepkidshealthy.com/cgi-bin/extlink.pl?l=http://www.nncc.org/Parent/uc.fears.html
[/url]
[url]http://www.medic8.com/healthguide/articles/childrensfears.html[/url]
[url]http://www.nncc.org/Guidance/dc16_fear.courage.html[/url]
[url]http://www.cmha.ca/bins/content_page.asp?cid=2-29-69[/url]
[url]http://babyparenting.about.com/od/pottytraining/a/pottydonts_3.htm[/url]
[url]http://childparenting.about.com/cs/behaviorproblems/a/fearfulchild.htm[/url]
Acompañando a dormir.

Hola! les dejo un artÍculo muy interesante sobre el sueño infantil y la importancia de acompañar a nuestros hijos por las noches.
No recuerdo La fuente de dÓnde lo saqué, pero estoy segura que debe ser de alguna de las web recomendadas...
Acompañando a dormir.
Por Amparo Lamoneda
Extraído de "Guix d'Infantil Núm. 36. Març - Abril 2007"
"Carlos siempre es el último que se duerme, necesita tenerte presente cogiéndote de la mano, un dedo..., hasta que cae rendido de sueño. Yo, mientras tanto, aprovecho para para planificar todas aquellas tareas que me han quedado pendientes de resolver. A veces, me pone nerviosa que tarde tanto en dormirse y parece como si lo supiera y lo hiciera expresamente."
Acompañar es un bonito proceso que pide deseo y presencia. Podemos estar presente físicamente en un sitio sin deseo, pero entonces la otra persona no se siente acompañada. De la misma manera, podemos desear estar y que no sea posible (a causa de la distancia), con lo cual, tampoco uno se siente acompañado.
En una niño pequeño, el sentimiento de compañía no se diferencia mucho del de los adultos. Hay una manera de ser y de estar que implica comprensión, aceptación, y respeto hacia la otra persona.
Cuando uno se siente acompañado así, eso gusta y calma.
Bajo estas premisas, a veces nos encontramos con el "deber" de tener que dormir a un niño o más de uno. Si esto se percibe como una presión, podemos tener más dificultades en el momento de hacerlo, ya que la nena o el nene notará la falta de deseo. Es interesante saber con qué deseo me pongo ante la criatura, y si lo hago "para que se duerma", intención legítima que responde a mi intereses, o si "deseo acompañarlo para que duerma tranquilo" (dos finalidades totalmente diferentes).
Los niños perciben más lo que nosotros sentimos que lo que decimos, notan nuestra disponibilidad. Nuestra prisa les inquieta. A nivel preventivo, hay maneras de facilitar un sueño continuado y tranquilo. Lo más importante es que el niño se sienta acompañado.
Algunas pautas que pueden seguir las familias para fara favorecer un espacio compartido y agradable hasta que los niños se duerman, pueden ser...
Realizar todos los rituales que hagan falta para que el niño se acueste, y una vez esté en la cama, nos sentaremos o acostaremos a su lado. Le avisaremos que, para cualquier cosa que necesite durante la noche, nos puede llamar, será atendido.
Hace falta transmitirle seguridad. Le podemos explicar, durante un rato, algunas cosas que hayan pasado durante el día y hablaremos "bajito y cada vez más lentamente"... Cuando hayan pasado unos minutos, le diremos algo como:" Ahora a dormir...", le daremos un besito y alguna frase dulce. Intentaremos no hablarle más.
Observaremos al niño, y cuando nos parezca que está dormido, empezaremos a contar más o menos unos 15 minutos más que estaremos con él. Son 15 minutos que los dedicaremos a nosotros, a pensar en nuestras cosas, en silencio, quietos, porque puede ser que durante este tiempo el crío se despierte o se gire. Si abre los ojos medio dormido y te ve allí, podrá dormir toda la noche tranquilo, porque sabe que todavía estás.
Si sabemos de antemano que puede ser que tardemos media en dormir a un niño, ya no estaremos tan nerviosos como si pensamos que tardaremos 5 minutos en conseguirlo.
Si se explican cuentos antes de ir a dormir, es aconsejable que sea haciendo desaparecer el lobo o monstruos de alguna manera. Si no, "alomejor vendrá y me comerá..." (inquietud). Invito a recordar nuestra infancia. Casi todos tenemos algún recuerdo que nos da miedo. A los niños pequeños, les gusta escuchar que cuando éramos pequeños nosotros también teníamos miedo. Les tranquiliza darse cuenta que seguimos intactos. Es importante no dejarnos “ningún lobo desperdigado”
Si un niño llora cuando se tiene que ir a dormir, seguro que hay un motivo que lo provoca. Primero, hay que descartar causas físicas (dolor). Si lo que hay es malestar, que puede ser físico o emocional, se nota porque se manifiesta de manera diferente. El lloro o la negativa a dormirse son demandas de comunicación para manifestar que hay algo que no funciona, y nosotros tenemos la responsabilidad y actuaremos en consecuencia.
Los padres y madres tenemos muchas dudas sobre si los niños pequeños pueden dormir en nuestra cama o no. En principio, hay una tendencia a dejar a los niños demasiado solos (en honor a la autonomía, a lo mejor?). No es lo mismo ser autónomo que sentirse solo.
A veces, se les saca de la habitación cuando aún son demasiado pequeños, se buscan estrategias como dejar la luz encendida, o también hay quien dice que se les tiene que dejar llorar “para que aprendan”.
La historia habla como, en todas las generaciones, los niños pequeños han dormido en la misma habitación que sus padres por diversos motivos. ¿Hemos evolucionado?
Es un error dejarlos llorar desconsoladamente, porque al final, llegan las consecuencias.
Los niños pequeños padecen una “angustia de abondono”que queda muy interiorizada en ellos y que después se manifiesta con diversos problemas.
Se dice que dormir es desaparecer. No es casualidad que , durante la adolescencia, fase en la cual hay muchas dificultades para entender muchas cosas de la vida, se duerma mucho.
Los niños pequeños no tienen ninguna necesidad de desaparecer, duermen plácidamente cuando se sienten cuidados, pero no tienen las mismas referencias espaciotemporales que nosotros, por eso son más frágiles y necesitan compañía hasta que se va consolidando su mundo intern
" ASÍ EVOLUCIONA EL SUEÑO DE LOS BEBÉS"
Artículo de rosa Jové: " ASÍ EVOLUCIONA EL SUEÑO DE LOS BEBÉS"
Saber cuándo su bebé dormirá de un tirón es una de las preocupaciones de la mayoría de padres primerizos. El cansacio y las dificultades de adaptación al nuevo ritmo de vida les hacen ver los despertares de su hijo como un problema cuando, en realidad, no lo es. Tanto los niños como los adultos tenemos despertares nocturnos. La única diferencia es que nosotros sabemos volvernos a dormir ellos no. Pero algún día lo conseguirán.
Un recién nacido se diferencia muy poco del pequeño bebé intrauterino que era unos segundos antes. Por eso, en el fondo, precisa los mismos cuidados. Necesita que se le ofrezca comida cuando tiene hambre, ya que en el vientre materno la alimentación era automática, y mucho contacto físico, puesto que en el útero materno estaba permanentemente abrazado. Pero casi nada más. La ropa, los pañales... son cosas que el bebé no va a reclamar si se encuentra arropado por los brazos de sus papás.
¿Y dormir? ¿Cómo hemos de enseñar a dormir a los recién nacidos? Pues de ninguna manera, porque ya nacen sabiendo dormir. Ésta es una necesidad vital básica sin la cual no sobreviviríamos mucho tiempo, así que la naturaleza se encarga de que poseamos esa facultad incluso antes de nacer. Pero no siempre es igual, sino que el sueño va evolucionando, adaptándose a las necesidades del ser humano en cada momento.
LOS PRIMEROS TRES MESES
Los bebés ya duermen en el útero materno. Se ha comprobado que a partir de los 6 meses tienen una fase de sueño activo, y a partir de los siete, una de sueño más tranquilo. En esas dos fases ocupan la mayor parte del tiempo.
Cuando un niño nace, su sueño es casi igual al que tenía en el vientre de su madre. Por lo tanto, si se reproducen las condiciones del seno materno, dormirá cuanto necesite. No hay que olvidar que las horas que precisa cada bebé son diferentes, y que varían entre las 12 y las 16 horas los primeros días.
Pero ¿sabemos cómo es el sueño de un bebé de pocos meses?
-Ultradiano. Los horarios de los bebés son caóticos. Hasta que no son más mayores no adquieren el ritmo circadiano, el que permite diferenciar el día de la noche. También necesita dormir más horas. Conforme vaya creciendo, se reducirán hasta llegar a las ocho de media que necesitan los adultos.
-Polisecuencial. ESo significa que un niño duerme varias veces durante todo el día. Los adultos frecuentemente dormimos de un tirón (por la noche), pero los bebés de menos de tres meses duermen varias veces a lo largo del día.
-Bifásico. Las fases de sueño también son diferentes ya que los adultos tenemos cinco fases y los recién nacidos, sólo dos. Nuestras cinco fases van desde que estamos despiertos (vigilia), pasando por la fase I de adormecimiento, la fase II de sueño ligero, hasta las fases III y IV de sueño profundo. También tenemos una última fase, la REM. Los bebés sólo tienen fase REM y una fase de sueño ligero. El resto las adquieren con el paso del tiempo.
-Tiene un 80% de sueño REM. Esta fase, aquella en la que soñamos, tiene como misión recolocar en nuestro cerebro los aprendizajes realizados durante el día y gestionar las emociones. Es por eso que los recién nacidos tienen un 80% de sueño en fase REM, ya que apenas se cansan físicamente y no necesitan fases de sueño profundo. En cambio, aprenden muchas cosas y necesitan más sueño REM. A medida que van creciendo y hacen más ejercicio físico, esta proporción se va modificando.
-Los ciclos son más cortos. Los de los bebés duran unos 45 minutos, mientras que los de los adultos pueden ser de hasta 90 minutos.
Para que un lactante de pocos meses duerma correctamente hay que procurar que se sienta seguro y cuidado permenentemente. Un niño amorosamente atendido y alimentado a demanda dormirá siempre que lo necesite, aunque sea en horas y períodos distintos de otro bebé de la misma edad.
DE LOS 4 A LOS 7 MESES
El bebé va creciendo y madurando, y su sueño también. Tres son las palabras que definen su descanso en esta etapa:
-Circadiano. Es decir, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Aunque cada niño va a su ritmo, por lo que las cifras son variables, la mayoría de los bebés de siete meses suelen hacer un par de siestas durante las horas diurnas y duerme por la noche durante un período de tiempo más o menos largo. Además el número global de horas de descanso se reduce hasta situarse entre las 10 y las 15.
-Secuencial. A partir de este momento tiene adquiridas casi todas las fases del sueño del adulto, puede unirlas con más facilidad y, por lo tanto disfrutar de períodos de sueño de más de un ciclo.
-Inestable. El sueño entre los cuatro y siete meses es muy inestable porque van surgiendo las fases que faltan y el bebé necesita adaptarse a ellas. Es un período de transición el el que los despertares son muy frecuentes, a veces incluso más que en los primeros meses. ¿Por qué? ¡Pues porque están practicando! Ahora hay más fases y más cambios, y los niños deben ensayar para aprender.
Esta época suele ser de especial dificultad para los padres puesto que el sueño de su hijo es muy ligero, con frecuentes despertares. AFortunadamente, siempre hay algo que ayuda al niño a conciliar mejor el sueño (estar cerca de los adultos, una canción, un muñeco, el silencio, el ruido...). Ésta es una etapa transitoria y lo que se debe intentar es, simplemente, que el niño duerma lo mejor posible.
DE LOS 8 A LOS 24 MESES
En esta etapa, el sueño de muchos niños es básicamente:
-Temido. Imaginen que un recién nacido duerme durante dos horas. Cuando se despierte pensará que se encuentra en el mismo momento que dos horas antes,puesto que no tiene idea el paso del tiempo ni tampoco de lo que ha pasado. Pero un niño de 8 meses sí la tiene. Empieza a darse cuenta de que hay un período de tiempo -cuando se va a dormir- en que se separa de sus padres y que, además , no sabe lo que sucede entretanto. Es por ese motivo que intenta retrasar al máximo el momento de meterse en la cama. En estas edades es muy frecuente que algunos niños pequeños se queden completamente dormidos mientras hacen acitividades que ocultan momentáneamente la idea de que van a separarse de sus padres: jugando, paseando, viendo la tele...
Para que aprendan a regular esa ansiedad, debemos calmarles antes de que se vayan a dormir. Tamibén es importante dejarles bien claro que no deben temer ese momento porque siempre estaremos con ellos si nos necesitan.
-Inquieto. Se ha comprobado que mientras se duerme, sobre todo en fase REM, todo aquello que preocupa puede asimilarse, pero también provocar pesadillas y otros trastornos que, curiosamente, suelen aprarecer a estas edades. La razón es que ésta es una etapa de muchos aprendizajes para el niño. En algún momento durante estos meses empieza a andar y a inverstigar un entorno desconocido hasta entones, lo que le produce mucha ansiedad. El inicio de la alimentación complementaria y, más tarde, la retirada el pañal tamibén son frecuentes motivos de ansiedad infantil y de regañinas de muchos padres a sus hijos.
¿Te extraña que su sueño sea inquieto? Les ocurre lo mismo que a los adultos, que cuando estamos nerviosos dormimos bastante peor. Por todas estas razones, el sueño de los niños es agitado y los despertares por la noche aún están presentes en la mayoria.
DE LOS 3 A LOS 5 AÑOS
Cuando llegan a esta edad, los niños tienen más horas de actividad diruna, lo que determina que el tiempo de sueño se reduzca -es la época en la que se suelen eliminar espontáneamente las siestas-, y tan sólo exista un período de descanso nocturno de unas 10-12 horas. En este momento puede afirmarse aque el sueño infantil ya es muy parecido al de los adultos.
¿Te has fijado? En cada período de nuetra vida el sueño se adapta perfectamente a nuestras necesidades. ESo provoca que el descanso de un adulto sea diferente del de un recién nacido, y también del de un anciano, que casi no tiene sueño profundo y, en cambio, suele tener más períodos de sueño ligero y necesidad de dormir pequeñas siestas durante el día.
El sueño es un proceso evolutivo. Nacemos sabiendo dormir y vamos dearrollando y adaptando esta acitividad según la edad. Simplemente es cuestión de saber cómo es el sueño infantil en cada momento para ayudarlo a evolucionar correctamente.
Articulo extraido del foro de "dormir sin llorar"
www.dormirsinllorar.com
Saber cuándo su bebé dormirá de un tirón es una de las preocupaciones de la mayoría de padres primerizos. El cansacio y las dificultades de adaptación al nuevo ritmo de vida les hacen ver los despertares de su hijo como un problema cuando, en realidad, no lo es. Tanto los niños como los adultos tenemos despertares nocturnos. La única diferencia es que nosotros sabemos volvernos a dormir ellos no. Pero algún día lo conseguirán.
Un recién nacido se diferencia muy poco del pequeño bebé intrauterino que era unos segundos antes. Por eso, en el fondo, precisa los mismos cuidados. Necesita que se le ofrezca comida cuando tiene hambre, ya que en el vientre materno la alimentación era automática, y mucho contacto físico, puesto que en el útero materno estaba permanentemente abrazado. Pero casi nada más. La ropa, los pañales... son cosas que el bebé no va a reclamar si se encuentra arropado por los brazos de sus papás.
¿Y dormir? ¿Cómo hemos de enseñar a dormir a los recién nacidos? Pues de ninguna manera, porque ya nacen sabiendo dormir. Ésta es una necesidad vital básica sin la cual no sobreviviríamos mucho tiempo, así que la naturaleza se encarga de que poseamos esa facultad incluso antes de nacer. Pero no siempre es igual, sino que el sueño va evolucionando, adaptándose a las necesidades del ser humano en cada momento.
LOS PRIMEROS TRES MESES
Los bebés ya duermen en el útero materno. Se ha comprobado que a partir de los 6 meses tienen una fase de sueño activo, y a partir de los siete, una de sueño más tranquilo. En esas dos fases ocupan la mayor parte del tiempo.
Cuando un niño nace, su sueño es casi igual al que tenía en el vientre de su madre. Por lo tanto, si se reproducen las condiciones del seno materno, dormirá cuanto necesite. No hay que olvidar que las horas que precisa cada bebé son diferentes, y que varían entre las 12 y las 16 horas los primeros días.
Pero ¿sabemos cómo es el sueño de un bebé de pocos meses?
-Ultradiano. Los horarios de los bebés son caóticos. Hasta que no son más mayores no adquieren el ritmo circadiano, el que permite diferenciar el día de la noche. También necesita dormir más horas. Conforme vaya creciendo, se reducirán hasta llegar a las ocho de media que necesitan los adultos.
-Polisecuencial. ESo significa que un niño duerme varias veces durante todo el día. Los adultos frecuentemente dormimos de un tirón (por la noche), pero los bebés de menos de tres meses duermen varias veces a lo largo del día.
-Bifásico. Las fases de sueño también son diferentes ya que los adultos tenemos cinco fases y los recién nacidos, sólo dos. Nuestras cinco fases van desde que estamos despiertos (vigilia), pasando por la fase I de adormecimiento, la fase II de sueño ligero, hasta las fases III y IV de sueño profundo. También tenemos una última fase, la REM. Los bebés sólo tienen fase REM y una fase de sueño ligero. El resto las adquieren con el paso del tiempo.
-Tiene un 80% de sueño REM. Esta fase, aquella en la que soñamos, tiene como misión recolocar en nuestro cerebro los aprendizajes realizados durante el día y gestionar las emociones. Es por eso que los recién nacidos tienen un 80% de sueño en fase REM, ya que apenas se cansan físicamente y no necesitan fases de sueño profundo. En cambio, aprenden muchas cosas y necesitan más sueño REM. A medida que van creciendo y hacen más ejercicio físico, esta proporción se va modificando.
-Los ciclos son más cortos. Los de los bebés duran unos 45 minutos, mientras que los de los adultos pueden ser de hasta 90 minutos.
Para que un lactante de pocos meses duerma correctamente hay que procurar que se sienta seguro y cuidado permenentemente. Un niño amorosamente atendido y alimentado a demanda dormirá siempre que lo necesite, aunque sea en horas y períodos distintos de otro bebé de la misma edad.
DE LOS 4 A LOS 7 MESES
El bebé va creciendo y madurando, y su sueño también. Tres son las palabras que definen su descanso en esta etapa:
-Circadiano. Es decir, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche. Aunque cada niño va a su ritmo, por lo que las cifras son variables, la mayoría de los bebés de siete meses suelen hacer un par de siestas durante las horas diurnas y duerme por la noche durante un período de tiempo más o menos largo. Además el número global de horas de descanso se reduce hasta situarse entre las 10 y las 15.
-Secuencial. A partir de este momento tiene adquiridas casi todas las fases del sueño del adulto, puede unirlas con más facilidad y, por lo tanto disfrutar de períodos de sueño de más de un ciclo.
-Inestable. El sueño entre los cuatro y siete meses es muy inestable porque van surgiendo las fases que faltan y el bebé necesita adaptarse a ellas. Es un período de transición el el que los despertares son muy frecuentes, a veces incluso más que en los primeros meses. ¿Por qué? ¡Pues porque están practicando! Ahora hay más fases y más cambios, y los niños deben ensayar para aprender.
Esta época suele ser de especial dificultad para los padres puesto que el sueño de su hijo es muy ligero, con frecuentes despertares. AFortunadamente, siempre hay algo que ayuda al niño a conciliar mejor el sueño (estar cerca de los adultos, una canción, un muñeco, el silencio, el ruido...). Ésta es una etapa transitoria y lo que se debe intentar es, simplemente, que el niño duerma lo mejor posible.
DE LOS 8 A LOS 24 MESES
En esta etapa, el sueño de muchos niños es básicamente:
-Temido. Imaginen que un recién nacido duerme durante dos horas. Cuando se despierte pensará que se encuentra en el mismo momento que dos horas antes,puesto que no tiene idea el paso del tiempo ni tampoco de lo que ha pasado. Pero un niño de 8 meses sí la tiene. Empieza a darse cuenta de que hay un período de tiempo -cuando se va a dormir- en que se separa de sus padres y que, además , no sabe lo que sucede entretanto. Es por ese motivo que intenta retrasar al máximo el momento de meterse en la cama. En estas edades es muy frecuente que algunos niños pequeños se queden completamente dormidos mientras hacen acitividades que ocultan momentáneamente la idea de que van a separarse de sus padres: jugando, paseando, viendo la tele...
Para que aprendan a regular esa ansiedad, debemos calmarles antes de que se vayan a dormir. Tamibén es importante dejarles bien claro que no deben temer ese momento porque siempre estaremos con ellos si nos necesitan.
-Inquieto. Se ha comprobado que mientras se duerme, sobre todo en fase REM, todo aquello que preocupa puede asimilarse, pero también provocar pesadillas y otros trastornos que, curiosamente, suelen aprarecer a estas edades. La razón es que ésta es una etapa de muchos aprendizajes para el niño. En algún momento durante estos meses empieza a andar y a inverstigar un entorno desconocido hasta entones, lo que le produce mucha ansiedad. El inicio de la alimentación complementaria y, más tarde, la retirada el pañal tamibén son frecuentes motivos de ansiedad infantil y de regañinas de muchos padres a sus hijos.
¿Te extraña que su sueño sea inquieto? Les ocurre lo mismo que a los adultos, que cuando estamos nerviosos dormimos bastante peor. Por todas estas razones, el sueño de los niños es agitado y los despertares por la noche aún están presentes en la mayoria.
DE LOS 3 A LOS 5 AÑOS
Cuando llegan a esta edad, los niños tienen más horas de actividad diruna, lo que determina que el tiempo de sueño se reduzca -es la época en la que se suelen eliminar espontáneamente las siestas-, y tan sólo exista un período de descanso nocturno de unas 10-12 horas. En este momento puede afirmarse aque el sueño infantil ya es muy parecido al de los adultos.
¿Te has fijado? En cada período de nuetra vida el sueño se adapta perfectamente a nuestras necesidades. ESo provoca que el descanso de un adulto sea diferente del de un recién nacido, y también del de un anciano, que casi no tiene sueño profundo y, en cambio, suele tener más períodos de sueño ligero y necesidad de dormir pequeñas siestas durante el día.
El sueño es un proceso evolutivo. Nacemos sabiendo dormir y vamos dearrollando y adaptando esta acitividad según la edad. Simplemente es cuestión de saber cómo es el sueño infantil en cada momento para ayudarlo a evolucionar correctamente.
Articulo extraido del foro de "dormir sin llorar"
www.dormirsinllorar.com
El 80% de los niños duermen en compañia
Este articulo lo encontre el el foro de dormir sin llorar. Excelente!!
Rosa Jové: «El 80% de los niños duerme en compañía»
La psicóloga
La psicóloga infantil Rosa Jové ofrece hoy en Granada una conferencia y un taller sobre el sueño infantil, invitada por la asociación Mamilactancia. En el taller, la autora del libro 'Dormir sin lágrimas. Dejarles llorar no es la solución' facilitará información teórica sobre cómo duermen los bebés y los niños pequeños y después expondrá casos prácticos que ve en su consulta. «La mayoría de padres consulta por qué a su hijo le cuesta mucho dormirse o se despierta por la noche -explica la psicopediatra-. En ambos casos, a los niños no suele pasarles nada, son niños normales; lo que pasa es que sus padres no descansan y buscan soluciones».
-El sueño de los bebés y los niños es uno de los principales motivos de agobio para los padres. ¿Por qué?
-Debido al ritmo de vida que llevamos, en que casi no tenemos tiempo ni para momentos de ocio, el hecho de tener un bebé que nos altere el descanso es un motivo de agobio. El problema no es de los niños, sino de nuestra sociedad, que no cuida a los padres y les obliga a llevar a cabo su trabajo en lugar de propiciar que puedan -durante el tiempo que el bebé necesite- compaginar más libremente su vida laboral y familiar. Ya hay medidas legales en este sentido, pero hacen falta muchas más.
-¿Cree que el problema es que los padres tienen unas expectativas poco realistas sobre cómo duermen los niños pequeños?
-Sí, en muchos casos ese es el principal problema. Y ese problema está fundamentado en los intereses comerciales: si no te hacen creer que tienes un problema, no vas a comprar soluciones: libros, métodos, muñecos, etcétera Actualmente, una gran parte de la información que corre sobre el sueño no es cierta y por eso en mis charlas suelo dedicar un espacio a informar a los padres de qué pueden esperar en cada momento de sus hijos.
-En el libro 'Dormir sin lágrimas' sugiere que son los padres los que deben adaptarse al ritmo del bebé y no al contrario. ¿Qué ocurre si los dos padres trabajan fuera de casa? ¿Cómo 'sobrevivirán' hasta que el sueño de su niño sea 'normal'?
-A veces no nos planteamos que al tener un hijo nuestra vida puede cambiar: los padres deberían pensar que, si no tienen tiempo de sobra antes de tener un niño, mucho menos lo van a tener después. Por eso no estaría de más que antes de tener un bebé se buscaran soluciones laborables para que toda la familia pudiera estar atendida. No obstante, en nuestras charlas enseñamos a los padres trucos y soluciones para hacer más felices sus noches... y las de los niños.
Estadísticas
-¿Cómo media, a qué edad aprenden los niños a dormir?
-Los niños ya nacen sabiendo dormir, lo que pasa es que no lo hacen ni en las horas que los padres quieren ni en periodos muy largos de tiempo, pero eso es una cosa que ya harán con el paso del tiempo por sí solos. Las últimas estadísticas hablan de que un 81% de los niños se despiertan por la noche al año de edad y un 54% todavía lo hace a los 2 años, mientras que a los 4 años la mayoría ya duermen de un tirón.
-¿En qué circunstancias se considera que hay un problema?
-Básicamente cuando hay un comportamiento 'extraño' por la noche -niños que no respiran bien, que hablan en sueños, sonámbulos, con pesadillas y terrores nocturnos-, junto con los niños que duermen muchas menos horas de lo habitual y aquellos que duermen demasiadas o que tienen ataques repentinos de sueño.
-¿Cómo influye la lactancia materna en el sueño?
-La lactancia materna ayuda tanto al niño como a la madre. Respecto al niño, la leche materna contiene L-triptófano, que ayuda a dormir más, y el pecho de mamá da la seguridad y el relax necesario para dormir. Por lo que respecta a la madre, la lactancia incrementa sus niveles de prolactina y le ayuda a conciliar el sueño con más facilidad que si alimentase a su hijo de forma artificial.
Practica habitual
-Usted es partidaria del colecho. Sin embargo, algunos manuales y pediatras lo desaconsejan.
-El colecho es una practica habitual en nuestros días. Se supone que sobre un 80% de la población mundial de niños esta noche han dormido en compañía. Mucha gente piensa que eso sólo sucede en países tercermundistas, pero no es cierto: en Japón, Suecia, Noruega o Finlandia rayan el 90% de colecho. El que haya profesionales que lo desaconsejen es porque o están mal informados o tienen intereses en que se difunda lo contrario: un niño que duerme en compañía es un niño que duerme más, y por lo tanto sus padres no van a necesitar comprar nada para que duerma mejor.
-También critica duramente los métodos para enseñar a dormir a los niños. ¿Por qué?
-Porque provocan en los menores secuelas emocionales, como depresiones, ansiedad e hiperactividad, pero también alteraciones a nivel de neurotransmisores y alteraciones a niveles cerebrales: se ha comprobado que los niños expuestos a estos tratamientos tienen alteraciones en el hipocampo -es más reducido- y en el cuerpo calloso, que es la parte que une los dos hemisferios cerebrales.
-La educación de los niños muchas veces implica contrariarles. Si nuestro criterio se impone en otros ámbitos, como la alimentación o los juegos peligrosos, ¿por qué hay que respetar su voluntad en el tema del sueño?
-No es cierto que la forma de educar sea contrariando al menor, lo que pasa es que no tenemos una sociedad adaptada a los niños y hay situaciones peligrosas en que en lugar de reñirnos a nosotros por tenerlas reñimos a los niños por querer investigarlas: si mi hijo coge un cuchillo de la cocina la culpa es más mía por dejarlo a su vista que suya por querer cogerlo. No obstante, la contrariedad de un niño se supone que debe ser para cosas nocivas para él o para los que le rodean, no para algo tan inocuo como que elija la mejor forma para dormir. Los adultos lo hacemos cada noche. ¿Por qué a ellos les negamos ese derecho?
Rosa Jové: «El 80% de los niños duerme en compañía»
La psicóloga
La psicóloga infantil Rosa Jové ofrece hoy en Granada una conferencia y un taller sobre el sueño infantil, invitada por la asociación Mamilactancia. En el taller, la autora del libro 'Dormir sin lágrimas. Dejarles llorar no es la solución' facilitará información teórica sobre cómo duermen los bebés y los niños pequeños y después expondrá casos prácticos que ve en su consulta. «La mayoría de padres consulta por qué a su hijo le cuesta mucho dormirse o se despierta por la noche -explica la psicopediatra-. En ambos casos, a los niños no suele pasarles nada, son niños normales; lo que pasa es que sus padres no descansan y buscan soluciones».
-El sueño de los bebés y los niños es uno de los principales motivos de agobio para los padres. ¿Por qué?
-Debido al ritmo de vida que llevamos, en que casi no tenemos tiempo ni para momentos de ocio, el hecho de tener un bebé que nos altere el descanso es un motivo de agobio. El problema no es de los niños, sino de nuestra sociedad, que no cuida a los padres y les obliga a llevar a cabo su trabajo en lugar de propiciar que puedan -durante el tiempo que el bebé necesite- compaginar más libremente su vida laboral y familiar. Ya hay medidas legales en este sentido, pero hacen falta muchas más.
-¿Cree que el problema es que los padres tienen unas expectativas poco realistas sobre cómo duermen los niños pequeños?
-Sí, en muchos casos ese es el principal problema. Y ese problema está fundamentado en los intereses comerciales: si no te hacen creer que tienes un problema, no vas a comprar soluciones: libros, métodos, muñecos, etcétera Actualmente, una gran parte de la información que corre sobre el sueño no es cierta y por eso en mis charlas suelo dedicar un espacio a informar a los padres de qué pueden esperar en cada momento de sus hijos.
-En el libro 'Dormir sin lágrimas' sugiere que son los padres los que deben adaptarse al ritmo del bebé y no al contrario. ¿Qué ocurre si los dos padres trabajan fuera de casa? ¿Cómo 'sobrevivirán' hasta que el sueño de su niño sea 'normal'?
-A veces no nos planteamos que al tener un hijo nuestra vida puede cambiar: los padres deberían pensar que, si no tienen tiempo de sobra antes de tener un niño, mucho menos lo van a tener después. Por eso no estaría de más que antes de tener un bebé se buscaran soluciones laborables para que toda la familia pudiera estar atendida. No obstante, en nuestras charlas enseñamos a los padres trucos y soluciones para hacer más felices sus noches... y las de los niños.
Estadísticas
-¿Cómo media, a qué edad aprenden los niños a dormir?
-Los niños ya nacen sabiendo dormir, lo que pasa es que no lo hacen ni en las horas que los padres quieren ni en periodos muy largos de tiempo, pero eso es una cosa que ya harán con el paso del tiempo por sí solos. Las últimas estadísticas hablan de que un 81% de los niños se despiertan por la noche al año de edad y un 54% todavía lo hace a los 2 años, mientras que a los 4 años la mayoría ya duermen de un tirón.
-¿En qué circunstancias se considera que hay un problema?
-Básicamente cuando hay un comportamiento 'extraño' por la noche -niños que no respiran bien, que hablan en sueños, sonámbulos, con pesadillas y terrores nocturnos-, junto con los niños que duermen muchas menos horas de lo habitual y aquellos que duermen demasiadas o que tienen ataques repentinos de sueño.
-¿Cómo influye la lactancia materna en el sueño?
-La lactancia materna ayuda tanto al niño como a la madre. Respecto al niño, la leche materna contiene L-triptófano, que ayuda a dormir más, y el pecho de mamá da la seguridad y el relax necesario para dormir. Por lo que respecta a la madre, la lactancia incrementa sus niveles de prolactina y le ayuda a conciliar el sueño con más facilidad que si alimentase a su hijo de forma artificial.
Practica habitual
-Usted es partidaria del colecho. Sin embargo, algunos manuales y pediatras lo desaconsejan.
-El colecho es una practica habitual en nuestros días. Se supone que sobre un 80% de la población mundial de niños esta noche han dormido en compañía. Mucha gente piensa que eso sólo sucede en países tercermundistas, pero no es cierto: en Japón, Suecia, Noruega o Finlandia rayan el 90% de colecho. El que haya profesionales que lo desaconsejen es porque o están mal informados o tienen intereses en que se difunda lo contrario: un niño que duerme en compañía es un niño que duerme más, y por lo tanto sus padres no van a necesitar comprar nada para que duerma mejor.
-También critica duramente los métodos para enseñar a dormir a los niños. ¿Por qué?
-Porque provocan en los menores secuelas emocionales, como depresiones, ansiedad e hiperactividad, pero también alteraciones a nivel de neurotransmisores y alteraciones a niveles cerebrales: se ha comprobado que los niños expuestos a estos tratamientos tienen alteraciones en el hipocampo -es más reducido- y en el cuerpo calloso, que es la parte que une los dos hemisferios cerebrales.
-La educación de los niños muchas veces implica contrariarles. Si nuestro criterio se impone en otros ámbitos, como la alimentación o los juegos peligrosos, ¿por qué hay que respetar su voluntad en el tema del sueño?
-No es cierto que la forma de educar sea contrariando al menor, lo que pasa es que no tenemos una sociedad adaptada a los niños y hay situaciones peligrosas en que en lugar de reñirnos a nosotros por tenerlas reñimos a los niños por querer investigarlas: si mi hijo coge un cuchillo de la cocina la culpa es más mía por dejarlo a su vista que suya por querer cogerlo. No obstante, la contrariedad de un niño se supone que debe ser para cosas nocivas para él o para los que le rodean, no para algo tan inocuo como que elija la mejor forma para dormir. Los adultos lo hacemos cada noche. ¿Por qué a ellos les negamos ese derecho?
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Colecho,
Sueño infantil
¿Por qué los niños se despiertan por la noche?

Autor: Carlos González
La mayoría de los insectos, reptiles y peces tienen cientos de hijos, con la esperanza de que alguno sobreviva. Las aves y mamíferos, en cambio, suelen tener pocos hijos, pero los cuidan para que sobrevivan la mayoría. Los mamíferos, por definición, necesitan mamar, y por lo tanto ningún recién nacido puede sobrevivir sin su madre. Pero, según la especie, también necesitan a su madre para muchas otras cosas.
En algunas especies, el recién nacido es capaz de caminar en pocos minutos y seguir a su madre (¿quien no recuerda aquella escena encantadora en Bambi?). Eso ocurre sobre todo en los grandes hervíboros, como ovejas, vacas o ciervos. Estos animales viven en grupos que devoran rápidamente la hierba de una zona, y tienen que desplazarse cada día a un nuevo prado. Es necesario que la cría pueda seguir a su madre en estos desplazamientos.
Los pequeños hervíboros, como los conejos, pueden esconder a sus crías en una madriguera, salir a comer y volver varias veces al día para darles el pecho. Sus crías no caminan nada más nacer, sino que son indefensas durante los primeros días.
Lo mismo ocurre con la mayoría de los carnívoros, como los gatos, perros o leones. La madre sale a cazar dejando a sus indefensas crías escondidas. Las crías no nacen sabiendo, sino que aprenden, y esto es importante, porque les permite una mayor flexibilidad. Una conducta innata es siempre igual, una conducta aprendida puede adaptarse mejor a las condiciones del entorno, y perfeccionarse con la práctica. La primera vez que un ciervo ve a un lobo, debe salir corriendo. Si no lo hace bien, morirá, y por lo tanto no podrá aprender a hacerlo mejor. Por eso es lógico que los ciervos sepan correr en cuanto nacen. Los lobos sí que pueden aprender: la primera vez el ciervo se les escapa, pero con la práctica consiguen atraparlo. Los juegos de su infancia constituyen un aprendizaje para su vida adulta.
Los primates (los monos) parece ser que descendemos de animales que caminaban nada más nacer. Pero, al vivir en los árboles, tuvimos que hacer cambios. Bambi resbala varias veces antes de ponerse en pie; y eso no tiene importancia en el suelo. Pero, subido en una rama, un resbalón puede ser fatal. De modo que los monitos van todo el día colgados de su madre, hasta que son capaces de ir solos perfectamente, sin el menor error.
Pero es el monito el que se cuelga, activamente, de su madre, agarrándose con fuerza a su pelo con manos y pies, y al pezón con su boca (cinco puntos de anclaje). La madre puede correr de rama en rama, sin preocuparse de sujetar al niño.
¿Se atrevería usted a ir de rama en rama, o simplemente caminando por la calle, con su bebé a cuestas pero sin sujetarlo, ni con los brazos ni con ningún paño o correa? Claro que no. Para que un niño sea capaz de colgarse de su madre y sujetarse solo durante largo rato, probablemente debería tener al menos dos años. Ya nuestros primos más cercanos, los chimpancés, son incapaces de sujetarse solos al principio, y su madre tiene que abrazarlos, pero sólo durante las dos primeras semanas. La diferencia con nuestros hijos es abismal. Y para caminar (no para dar cuatro pasos a nuestro alrededor, como hacen al año, sino caminar de verdad, para seguirnos cuando vamos de compras, sin llorar y sin que tengamos que girar la cabeza cada segundo a ver si vienen o no), nuestros hijos tardan al menos tres o cuatro años.
Hasta los 12 o 14 años, es prácticamente imposible que los niños sobrevivan solos; y en la práctica, procuramos no dejarles solos hasta los 18 o 28 años. Los seres humanos son los mamíferos que durante más tiempo necesitan a sus padres, y dejan muy atrás al segundo clasificado.
Probablemente, esto se debe en parte a nuestra gran inteligencia. Como decíamos de los lobos, la conducta debe ser aprendida para ser inteligente, pues la conducta innata es puramente automática. Nuestros hijos tienen que aprender más que ningún otro mamífero, y por lo tanto tienen que nacer sabiendo menos.
¿Y qué tiene todo esto que ver con que los niños se despierten? Ya llega, ya llega. Ahora mismo veremos que tiene que ver todo lo anterior con la conducta de su propio hijo.
Empezábamos diciendo que hay crías que necesitan estar todo el rato con su madre, encima de ella o siguiéndola a poca distancia, y otras que se quedan escondidas, en un nido o madriguera, esperando a que su madre vuelva. Para saber a qué tipo pertenece un animal, basta con observar cómo se comporta una cría cuando su madre se va. Los que tienen que estar siempre juntos se ponen inmediatamente a llorar, y lloran y lloran (o hacen el ruido equivalente en su especie) hasta que su madre vuelve. Una cría de ganso, por ejemplo, aunque tenga agua y comida cerca, no come ni bebe, sino que sólo llora hasta que sus padres vuelven, o hasta la muerte. Sin sus padres, de todos modos no tardaría en morir, por lo que debe agotar toda su energía en llorar para que vuelvan. Y debe empezar a llorar inmediatamente, en cuanto se separa, porque cuanto más tarde en hacerlo más lejos estará, y por tanto más difícil será que le oiga. En cambio, un conejito o un gatito, cuando su madre se va, permanecen muy quietos y callados. Esa separación es normal en su especie, y si se pusieran a llorar podrían atraer a otros animales, lo que siempre es peligroso. ¿Cómo reacciona su hijo cuando usted le deja en la cuna y se aleja? Si, como hacían los míos, "se pone a llorar como si le matasen", quiere decir que, en nuestra especie, lo normal es que los niños estén continuamente, las 24 horas, en contacto con su madre.
Y no es difícil imaginar que hace 50.000 años, cuando no teníamos casas, ni ropa, ni muebles, separarse de su madre significaba la muerte. ¿Se imagina a un bebé desnudo en el campo, al aire libre, expuesto al sol, a la lluvia, al viento y a las alimañas, sólo durante ocho horas, mientras su madre "trabaja" recogiendo frutas y raíces? Ni siquiera una hora podría sobrevivir en esas circunstancias. En tiempos de nuestros antepasados, los bebés estaban las 24 horas en brazos, y sólo se separaban de su madre para estar unos momentos en brazos de su padre, su abuela o sus hermanos. Y cuando empezaban a caminar lo hacían alrededor de su madre, y tanto la madre como el niño se miraban continuamente, y se avisaban mutuamente cuando veían que el otro se despistaba.
Hoy en día, cuando usted deja a su hijo en la cuna, sabe que no corre ningún peligro. no pasará frío, ni calor, ni se mojará, ni se lo comerá un lobo. Sabe que usted está a pocos metros, y le oirá si pasa algo y vendrá en seguida (o, si usted ha salido de casa, sabe que otra persona ha quedado de guardia, escuchando a pocos metros). Pero su hijo no sabe todo eso. Nuestros niños, cuando nacen, son exactamente iguales a los que nacían hace 50.000 años. Por si acaso, a la más mínima separación, lloran como si usted se hubiera ido para siempre. Más adelante, cuando empiece a comprender dónde está usted, cuándo volverá y quién le cuida mientras tanto, empezará a tolerar las separaciones con más tranquilidad. Pero aún faltan unos años.
Casi toda la conducta del bebé, que aún no ha aprendido nada, es instintiva, idéntica a la de nuestros remotos antepasados. Y la conducta instintiva de la madre también tiende a aparecer, aquí y allá, despuntando entre nuestras gruesas capas de cultura y educación.
Por eso, cuando vaya al parque con su hijo de tres años, ambos se comportarán de forma muy similar a sus antepasados. Usted mirará casi todo el rato a su hijo, y le avisará cuando se despiste ("ven aquí" "no vayas tan lejos"). Su hijo también le mirará con frecuencia, y si la ve despistada o hablando con otras personas se pondrá nervioso, incluso se enfadará, e intentará llamar su atención ("mira, Mamá, mira" "mira qué hago" "mira qué he encontrado"...)
Llegamos a la noche. Es un periodo particularmente delicado, porque si el niño duerme ocho horas, y la madre se ha ido durante este tiempo, cuando despierte puede estar a siete horas de marcha, y por más que llore no la oirá. Hay que montar la guardia. Durante las primeras semanas, nuestros hijos están tan completamente indefensos que es su madre la que debe encargarse de mantener el contacto. En aquellas raras culturas (como la nuestra) en que madre e hijo no duermen juntos, la separación hace que la madre esté muy intranquila, y sienta la necesidad imperiosa de ir a ver a su hijo cada cierto tiempo. ¿Qué madre no se ha acercado a la cuna "para ver si respira"? Claro que sabe que está respirando, claro que sabe que no le pasa nada, claro que sabe que su marido se reirá de ella por haber ido... pero no puede evitarlo, tiene que ir.
A medida que el niño crece, se va haciendo más independiente. Eso no significa que pase más tiempo solo, o que haga las cosas sin ayuda, porque el ser humano es un animal social, y no es normal que esté solo. Para un ser humano, la soledad no es independencia, sino abandono. La independencia consiste en ser capaces de vivir en comunidad, expresando nuestras necesidades para conseguir la ayuda de otros, y ofreciendo nuestra ayuda para satisfacer las necesidades de los demás. Ahora ya no hace falta que usted vaya a comprobar si su hijo respira o no; ¡él se lo dirá! Como se está haciendo independiente, será él quien monte guardia. Se despertará más o menos cada hora y media o dos horas, y buscará a su madre. Si su madre está al lado, la olerá, la tocará, sentirá su calor, tal vez mame un poco, y se volverá a dormir en seguida. Si su madre no está, se pondrá a llorar hasta que venga. Si Mamá viene en seguida, se calmará rápidamente. Si tarda en venir, costará mucho tranquilizarle; intentará mantenerse despierto, como medida de seguridad, no sea que Mamá se vuelva a perder.
Es aquí donde la vida real no coincide con los libros, porque a las madres les han dicho que, a medida que su hijo crezca, cada vez dormirá más horas seguidas. Y muchas se encuentran con la sorpresa de que es todo lo contrario. No es "insomnio infantil", no son "malos hábitos", simplemente es una conducta normal de los niños durante los primeros años. Una conducta que desaparecerá por sí sola, no con "educación" ni "entrenamiento", sino porque el niño se hará mayor y dejará de necesitar la presencia continua de su madre.
Si cada vez que su hijo llora usted acude, le está alentando a ser independiente, es decir, a expresar sus necesidades a otras personas y a considerar que "lo normal" es que le atiendan. Eso le ayudará a ser un adulto seguro de sí mismo e integrado en la sociedad.
Si cuando su hijo llora usted le deja llorar, le está enseñando que sus necesidades no son realmente importantes, y que otras personas "más sabias y poderosas" que él pueden decidir mejor que él mismo lo que le conviene y lo que no. Se hace más dependiente, porque depende de los caprichos de los demás y no se cree lo suficientemente importante para merecer que le hagan caso.
Una infancia feliz en un tesoro que dura para siempre, que nadie podrá jamás arrebatarte. La infancia de su hijo está ahora en sus manos.
Bruxismo...cuando mi hijo rechina los dientes por la noche.

Anoche desperte con el sonido del rechinar de dientes de la Princesa Guadalupe, recordé haber leido algo sobre eso...¿pero que era???esta mañana me levante buscando informacion...aqui lesdejo algo interesante. Valeria
El bruxismo es el hábito de apretar y rechinar los dientes, y puede darse tanto por el día como por la noche. El bruxismo diurno puede ser consciente o inconsciente, en cambio el bruxismo nocturno es inconsciente y es producido por la contracción rítmica, repetitiva y violenta de los maseteros, los músculos de masticación dando como resultado un rechinamiento audible imposible de reproducir si estás despierto. Normalmente sucede en los primeros momentos del sueño y cesa cuando éste es más profundo.
El bruxismo en los niños suele aparecer entre los cuatro y seis años, pero normalmente desaparece con el paso de los años, cuando salen las muelas y dientes permanentes, aunque en ocasiones, se sigue padeciendo en la edad adulta. Este hábito puede ocasionar desgaste y deterioro dental además y enfermedades en las encías.
Algunos padres no perciben que sus hijos son bruxistas, y es el pediatra o el odontólogo el que lo detecta por el desgaste de las piezas dentales. Los niños pueden o no tener dolor en las encías, dientes, músculos o articulación de la región bucal, pero si los tuviera, deberá ser visitado por el odontólogo para descartar o diagnosticar el bruxismo.
Todavía no se conocen cuáles son los motivos del bruxismo, pero lo achacan a estados de estrés emocional, la ansiedad, la postura al dormir, los parásitos o a ciertos trastornos.
El tratamiento consiste en corregir los factores que propician este hábito, en algunos casos se puede considerar la intervención de un psicoterapeuta. Si hay situaciones de estrés se deben realizar técnicas de relajación muscular, reducir el estrés o la ansiedad puede reducir el bruxismo. Si hay factores anatómicos alterados, será el especialista dental el que dictamine el tratamiento.
Es una buena medida el utilizar protectores dentales para ir a dormir, son unos accesorios especiales de goma que ayudan a prevenir el desgaste de los dientes.
También puede favorecer que el niño no haga ejercicios extenuantes ni que vea violencia en la televisión. Un baño relajante antes de irse a dormir le ayudará a relajarse y si por la noche oyes el rechinar de sus dientes, procura cambiarlo de posición.
Extraido de http://www.bebesymas.com/
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