La verdad siempre es saludable

Todo conflicto entre adultos, se construye a partir de alguna verdad interna que un individuo guarda para sí mientras que el otro ni sospecha de su existencia.
Para colmo, a veces esas “verdades” personales, tuvieron su origen en secretos familiares que hemos perpetuado a través de varias generaciones, y que se organizaron alguna vez con el estúpido propósito de que no se sepa algo... relacionado con el amor. La bisabuela que se casó embarazada (por amor) y que huyó a otro pueblo donde fue odiada por la suegra que luego humilló a sus nietos que crecieron sin saber qué había sucedido. Las mentiras familiares son así: Heredamos no sólo unos cuantos secretos que cobijan amores pasionales, sino también el hábito de no decir y la necia costumbre de no confiar en los demás.
Hay algo aún peor: tampoco confiamos en nuestros sentimientos y mucho menos en nuestras percepciones, sino que nos dejamos llevar por opiniones ajenas.
Por lo tanto, ¿Cómo contarle a alguien la verdad si no somos capaces de abordarla? ¿Cómo saber de qué se trata eso que recordamos a medias, que no preguntamos, que nos angustia o que el destino nos devuelve en cada escena cotidiana? Además, tenemos miedo de someternos a las evidencias, porque le otorgamos a esa “verdad” chiquita y sencilla, atributos extraordinarios. Creemos que si alguien se entera, el mundo se va a derrumbar. Pero resulta que no. No se derrumba nada. Que nuestro padre haya sido alcohólico, que nuestra hermana sufra un retraso mental, que seamos bulímicos, que nuestro hijo se haga pis en la cama, que tomemos ansiolíticos, o que nos hayamos endeudado más de lo habitual, no provocará el caos universal.
Al contrario. No pasa nada. En la medida que estemos aferrados a no compartirlo con nadie –a veces ni siquiera con nuestra pareja ni con nuestros amigos más cercanos- ese asunto no nombrado nos deja aún más alejados de nosotros mismos. Ese sí que es un desmoronamiento personal. Sepamos que la verdad siempre, siempre, siempre repara, cura, sana, alivia y nos hace más humanos. En cambio, si estamos aferrados a los secretos con nuestros miedos a cuestas cuidando que nadie nos descubra, al pasar frente a un espejo, constataremos que estamos desnudos. Que eso que somos es imposible de tapar.


Laura Gutman
Newaletter del mes de Junio de 2010

Vuelvo.

Despues de meses de ausencia vuelvo...
No soy la misma que hace unos meses atras,  todos evolucionamos ante las adversidades, y hoy yo me siento renovada. Sé que todavía tengo cosas inconclusas, mucho que resolver y mucho por hacer. Este renacer me llevó a dar pasos importantes que tenia pendiente en vida: estudiar y retomar mi profesion docente.
Hoy siento la necesidad de abrazar mis antiguos proyectos, entre ellos mi querido blog.
Han pasado muchas cosas en nuestra vida durante estos meses, pero a pesar de todo seguimos Creciendo con @mor.
Besotes!!




Foto: Manos de Mamá y Guada

Carta a mi hija




Querida hija:
Parece mentira que ya pasaron 6 años de aquel día en que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, todavía recuerdo tus ojitos curiosos mirando el nuevo mundo, tu pequeña manito se aferró a mi dedo, iniciando este camino maravilloso que es la maternidad. Ser mamá, esta nueva identidad que me diste y de la cual disfruto aprendo a cada segundo, con mi instinto como única guía y mis sentimientos a flor de piel.
Parece un sueño mirar atrás y recordar tus primeras palabras, tu primeros pasos, tu primer diente, tu carita dormida mientras tomabas el pecho, tu besitos por la mañana cuando colechábamos...y hoy te veo tan grande, tan independiente, tan madura, iniciando una nueva etapa de tu infancia y le doy gracias a Dios por darme la oportunidad de haber sido testigo preferencial de esos momentos. Y me enojo con el tiempo por haber pasado tan rápido, y dejar crecer a esa bebé y convertirla en una princesa. Me aterra la idea que crezcas en este mundo tan loco, tan convulsionado, tan violento, donde los principales valores se han perdido, donde la gente se ha vuelto egoísta, donde los sentimientos no tienen valor y los ideales ya no existen.
Quisiera que te quedes ahí,en tu mundo perfecto e inocente, siendo princesa, protagonista de tu cuento,que juega libremente sin peligros, sin pensar lo que vendrá mañana, sin preocupaciones económicas, sin mal de amores, ni nada de esas cosas que tiene la vida, quisiera que te quedes ahí,disfrutando la vida desde la inocencia de tu niñez...y es que que duele sentir que en cada día que pasa te alejas un poquito más , te haces grande,y vas dando señales de la gran mujer que vas a ser en un futuro y de la cual yo soy la escultora.
Y así como te veo grande y hermosa, te vuelvo a ver pequeñita e indefensa cuando vienes a buscarme porque te caíste, o porque alguien te hizo llorar, cuando buscas mi mano para levantarte o buscas mi hombro para llorar. Porque sabes que ahí estoy para vos, exclusivamente para vos, como estaré siempre, aunque pasen los años, mamá siempre va a estar, haciéndome fuerte y tomando coraje, volviéndome invencible, defendiéndote a capa y espada,siendo capaz de todo, en resumen, como vos decís: la super mamucha al rescate!!... siempre va a estar.
Princesa mía hoy deseo para vos muchos días felices, muchas horas de juego, risas y alegría, muchos cuentos de hadas y princesas, para contar por las noches, muchos sueños bonitos, muchos días saludables, muchas canciones para cantar y bailar juntas, muchas ideas originales para compartir y jugar, muchos besos y mimitos para endulzar nuestros días,muchas bendiciones, mucha luz, mucha paz pero sobretodo, mucho pero mucho amor!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Feliz cumpleaños Princesa mía!
Te amo.
Mamá

Qué los niños sean niños.

Que sean niños los niños.Por Mex Urtizberea

Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.

Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes. Que no sean niños soldados, los niños. Que sean niños los niños, simplemente.

Que no sean foto de un portal pornográfico. Que no sean los habitantes de un reformatorio.

Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por publicidad.

Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran. Que hagan libremente sus niñerías.

Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.

Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades.

Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.

Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.

Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos. Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.

Que sean niños los niños.

Y que los niños sean lo intocable, que sean la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.

Que sean niños los niños, no "el repetidor" o "el conflictivo" o "el que nunca trae los deberes".

Que sean niños los niños, simplemente.

Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados.

Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores.

Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran.

Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.

Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota. Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año. Que sean felices los niños, por ser niños.

Inocentes de todo lo heredado

El mundo desde el punto de vista del niño



La evolución desde la dependencia física y emocional absoluta hacia una independencia relativa, es un tránsito muy prolongado....de casi veinte años. El camino que tenemos por delante es enorme. Y eso, todos los niños lo sabemos. También sabemos que necesitamos la asistencia de un adulto para que medie entre el mundo y nosotros.

Por ejemplo, si aún no tenemos capacidad para caminar, alguien nos tiene que prestar sus piernas. Eso significa que esperamos estar siempre, siempre, siempre, en brazos de alguien que camine. Y cuando logramos la marcha....que es un éxito significativo, de todas maneras continuamos necesitando caminar con las piernas de otro. Y mientras no contemos con el lenguaje verbal, esperamos que alguien nombre nuestras sensaciones, nuestra hambre, nuestro dolor de panza. Hasta que alguna vez nosotros mismos podamos nombrar cada cosa.

Sin embargo, con frecuencia, no encontramos piernas que caminen nuestro andar, ni brazos que nos otorguen movimiento, ni palabras que canten nuestras canciones. Lo más grave no es el desencanto, sino el peligro en el que efectivamente estamos. Librados a los depredadores, lloramos con desesperación. Pero en lugar de ser comprendidos, llamativamente, somos desestimados. Algo que ninguna otra especie de mamíferos haría: desestimar el llamado de la cría. En estos casos, cambiamos las estrategias del llamado: probamos enfermando. Lamentablemente obtenemos respuestas sobre la enfermedad, pero no en relación a nuestro ser interior. En ese punto, los niños ya no sabemos cómo explicar que necesitamos desesperadamente la presencia y la mediación de un adulto autónomo. También probamos adaptándonos. Es decir, inventamos que no necesitamos eso que necesitamos. Que hayamos sobrevivido disminuyendo las demandas, significa que hemos relegado a algún lugar sombrío las necesidades básicas que no han sido satisfechas. Pero éstas no desaparecen. Sólo desaparecen para la conciencia. Cuando cumplimos tres años, ya comprendemos fehacientemente que no podemos llorar como un bebé recién nacido, a los seis años mucho menos. Aprendemos a pedir sólo aquello que los adultos están dispuestos a escuchar. Así nos alejamos de nuestras almas en pena. En ese mismo instante, hemos perdido para siempre la sabiduría de la infancia.

Laura Gutman
Extraído del newsletter del mes de noviembre de 2009

Hallowen

A qué país me tendría que mudar para celebrar Hallowen????????

Recién llego de estudiar, y ni bien llegué Guada me dice con una sonrisa de oreja a oreja,"mamá hoy es Hallowen!!!!!!!!!!, esta noche hay que disfrazarse y salir a buscar dulces, yo estaba pensando, mirá yo me visto de Hada, Nuri de princesa, vos...te podrías vestir de Reina ¿querés? así nos acompañas...hay que ir por todas las casas y golpeas la puerta y decis dulces o truco!!
Respire y pregunté: Guadi de donde sacaste todo eso?...
A lo que respondió muy segura: Es que esta mañana vimos la tele con Meli (mi cuñada)y decían eso.Vimos una película y unos dibujitos..llegó hallowen mami!!
"ahhhhhhhhhh ok! Guada, mi vida, En Argentina, no se celebra Hallowen. Acá nadie se disfraza ni hace esas cosas.Si querés pasamos, pero no creo que te den nada, porque no es una costumbre de nuestro país." Contesté
y me quedó mirando con unos ojitos llenos de decepción y preguntó:
Y entonces, en que país lo festejan?
Y haciendo memoria emotiva del foro respondí: En EEUU, en México, creo que en España, en Panamá...pero en Argentina,no hijita.
Ufa!!!!!!!!!!! me dijo con cara de enojada y se fue a su habitación pisando fuerte.
Al rato viene con la mochila llena de cosas, y me dice: Mamá me voy a festejar Hallowen...me voy a vivir a México!
-Ahhhhhhhhh bueno!!Y eso porque?pregunté
Y con mucha seguridad me dijo:-Porque allá son mas divertidos, este país es muy aburrido!!
-Y te vas solita? me vas a dejar?
-No mami!!!!!!!vos venís conmigo, sino, quién me paga el pasaje?


El maltrato verbal es violencia: "No le digas a tu hijo lo que nunca le dirías a tu jefe"

Hace unos días en a través de FB ví un enlace a unos videos de una Camapaña Argentina contra el maltrato verbal. Dos videos fuertes que en pocos minutos reflejan dos situaciones más que comunes en la vida de un niño y de un padre.
Esta campaña me hizo reflexionar, sobre las veces que uno como mamá habla sin pensar, expresando el enojo propio, sin medir las consecuencias de nuestras palabras, lo que para nosotros es un simple descargo, para nuestros hijos es un verdadero puñal. El niño cree lo que se le dice, hace propia esas frases y se etiqueta de por vida.
Y si no me lo creen, hagan este simple ejercicio , miren los siguientes videos y luego piensen en su infancia, se darán cuenta que nosotros tambien fuimos etiquetados de esa manera, ahora mirémonos en el lugar de padres¿seguimos haciendo lo mismo, o controlamos lo que decimos?
El peor legado que le podemos dejar a nuestros hijos es una infancia llena de gritos, insultos y etiquetas.Está en nuestras manos, mejor dicho, en nuestras palabras, cambiar la historia de nuestros hijos.
"no le digas a tu hijo, lo que no le dirías a tu jefe, ni a tu amigo"










No dejen de visitar el sitio de la campaña : http://www.escuchate.org.ar/campana.html

Nutricion Emocional

Si hemos atravesado nuestra infancia poco amparados o poco protegidos, haciendo grandes esfuerzos para sobre adaptarnos, es posible que en la actualidad entremos en competencia con los niños desde el hambre emocional. Grandes y pequeños nos pelearemos por un trozo de mirada, quejándonos de que nuestros hijos “están terribles”, son muy “demandantes”, estamos hartos de que “se enfermen”, o que “no respeten a los mayores”. Nos parece inaceptable que abandonen la escuela o que se droguen o que no coman o que se escapen o que tengan sexo sin protegerse.

Cuando un niño no es suficientemente nutrido emocionalmente durante la infancia, va a seguir necesitando eso que pidió, aunque modificará el modo en que formulará el pedido. La edad no calma la sed. La edad sólo disfraza las necesidades primarias en otras más presentables en sociedad. El niño necesitado se convertirá en un joven desesperado, ávido, feroz. Por eso, no importa con cuánta comida se atosigue, cuánta droga lo calme, cuánta agresión drene o cuántas pastillas lo duerman…no va a obtener cuidados maternos. Esto es consecuencia de una gran equivocación. Porque toda droga va a requerir más dosis. Toda relación dependiente lo va a llevar a relaciones aún más destructivas. Toda dieta lo va a arrojar a un circuito de restricciones. Todo acceso al alcohol lo va a dejar más prisionero de sus borracheras. Y toda distancia emocional lo va a colocar cada vez más lejos en su propio desierto.

Es verdad que tenemos la intención de amar y educar a nuestros hijos. Resulta que el amor puede estar presente como idea personal y colectiva. Pero amar concretamente a los hijos todos los días y todas las noches requiere comprender de dónde venimos…para entender las contradicciones profundas que sentimos cuando nuestros hijos pequeños nos demandan atención, presencia, conexión y amparo. Si nos sentimos desbordados o exigidos, es urgente emprender un camino de conocimiento personal, haciéndonos cargo de las improntas básicas que tenemos grabadas bajo la falta de cuidado o de palabras. Esas necesidades infantiles no nos fueron satisfechas en el pasado. Ahora nos corresponde reconocer qué es lo que nos ha acontecido, para decidir qué haremos hoy, es decir, cómo alimentaremos a nuestro niño herido y hambriento, para no trasladar esa hambre sobre nuestros hijos.

Laura Gutman
Exraído del newsletter del mes de Octubre

Aquello que decimos

Los niños creen en los padres. Cuando les decimos una y otra vez que son encantadores, que son los príncipes o princesas de la casa, que son guapos, listos, inteligentes y divertidos, se convierten en eso que nosotros decimos que son. Por el contrario, cuando les decimos que son tontos, mentirosos, malos, egoístas o distraídos, obviamente, responden a los mandatos y actúan como tales. Aquello que los padres -o quienes nos ocupamos de criar- decimos, se constituye en lo más sólido de la identidad del niño.

Los niños no tienen más virtudes unos que otros. Ahora bien, el niño no suficientemente mirado, mimado, apalabrado y tomado en cuenta por sus padres, dará mayor crédito a sus discapacidades. Y sufrirá. En cambio el niño mirado y admirado por sus padres, amado a través de los actos cariñosos cotidianos, contará con una seguridad en sí mismo que le permitirá erigirse sobre sus mejores virtudes y al mismo tiempo reírse de sus dificultades.

Si nos damos cuenta que nuestros hijos sufren, si tienen la auto estima baja, si tienen vergüenza, si se creen malos deportistas, malos alumnos, o que no están a la altura de las circunstancias, si les cuesta hablar, relacionarse, jugar con otros, si suponen que son lentos, o si son víctimas de las burlas de sus compañeros; nos corresponde accionar a favor de ellos, ya mismo. Lo peor que podríamos hacer es exigirles que asuman solos sus problemas.

Podemos nombrar aquellas virtudes, recursos o habilidades que el niño sí dispone como individuo. Por ejemplo, que es un niño que siempre dice la verdad. Que nunca traicionaría a un amigo. Que es incapaz de lastimar a otro. Que observa y comprende a los que sufren. Que es generoso y tolerante. Decirles a los niños que son hermosos, amados, bienvenidos, adorados, nobles, bellos, que son la luz de nuestros ojos y la alegría de nuestro corazón; genera hijos seguros, felices y bien dispuestos. Es posible que las palabras bonitas no aparezcan en nuestro vocabulario, porque jamás las hemos escuchado en nuestra infancia. En ese caso, nos toca aprenderlas. Si hacemos ese trabajo ahora, nuestros hijos -al devenir padres- no tendrán que asumir esta lección. Porque surgirán de sus entrañas con total naturalidad, las palabras más bellas y las frases más gratificantes hacia sus hijos. Y esas cadenas de palabras amorosas se perpetuarán por generaciones y generaciones, sin que nuestros nietos y bisnietos reparen en ellas, porque harán parte de su genuina manera de ser. Pensemos que es una inversión a futuro con riesgo cero. De ahora en más… ¡sólo palabras de amor para nuestros hijos! Gritemos al viento que los amamos hasta el cielo. Y más alto aún. Y más y más.



Extracto de un artículo del libro “Mujeres visibles, madres invisibles” de Laura Gutman

El milagro de la vida en mi casa


Hace 15 días fui testigo exclusiva del milagro de la vida, mi perra dió a luz a 5 cachorros. Fue una experiencia extraordinaria, jamás había visto como parían los animales, en mi casa natal siempre tuvimos perros machos, así que esta para mi era toda una experiencia.
Quedé sorprendida gratamente con lo maravillosa que es la naturaleza y lo fuerte que es el instinto de la hembra. Los días previos lo único que hacía era seguirme, como si ella en su interior supiera que la única que podía comprenderla era yo. Cuando rompió bolsa vino desesperada a la cocina de casa abrió la puerta de un golpe y y me llevó con ella para mostrarme lo que sucedía. Las horas pasaban y los cachorros no nacían, llamé a la veterinaria y me explicó que de no nacer durante la noche habría que hacer una ecografía para ver si todo estaba bien, y si había alguna complicación que nos preparemos para la cesárea. Cesárea?? la cantidad de perras callejeras que han parido debajo del puente de entrada de casa y justo mi perra iba a cesárea?!
Puede sonar loco, pero yo sentía una conexión especial entre mi perra y yo. Sabía que todo estaba bien, y eso de la cesárea era puro cuento.Era como que entre hembras nos entendíamos, no hacían falta palabras, las miradas lo decían todo. De todas maneras hicimos la ecografía y como todo estaba bien nos decidimos a esperar.
El día del parto ella estuvo muy rara, muy conectada con ella misma, la iba a ver al lavadero y ella estaba recostada en su camita con la cabeza hundida y sus patitas tapando su cabeza...me dió mucha pena. Me recordé , recostada en una cama, sola, con contracciones,suero, oxitocina sintética, dolores intensos, y los retos por todo, si me sentaba, si me paraba, si me quejaba...sentí la necesidad de acompañarla y darle a ella por lo menos la posibilidad de tener un parto respetado.
Por la noche cuando mis hijas dormían, sentí nuevamente el golpe en la puerta de la cocina, era Lula, había llegado el momento, fuí con ella y esperé a su lado. Quedé alucinada con lo que ví, era su primer parto y ella sabía perfectamente que debía hacer, y a medida que iban naciendo los cachorros, ella se las arreglaba solita para contener a los recién nacidos y atender al que estaba naciendo.
Sentí admiración por esa hembra que se dejaba llevar por su instinto y pensaba en lo manipulada que somos las mujeres a la hora de parir, qué diferente sería si por una vez en la vida dejaríamos fluir ese instinto natural, respetando nuestros tiempos, nuestro cuerpo,permitiendo que todo se desarrolle de manera natural, sin tactos invasivos, sin sueros innecesarios, con la compañía de las personas que queremos y conocemos y no con un medico y una enfermera de guardia, que aceleran los partos de acuerdo a su agenda. Veía a Lula desplazarse con naturalidad, buscar la posición más adecuada para parir a su cachorro, la posición que su cuerpo le ordenaba, ella seguí su instinto y así parió a sus 5 cachorros. Esa noche me dormí con una sonrisa de satisfacción por lo vivido pero también con muchos interrogantes, ¿por qué las mujeres no tenemos la posibilidad de parir libremente como mamíferos que somos?¿por qué los médicos se esmeran más y más en opacar ese momento transcendental para una mujer?¿Por qué se nos vive metiendo miedo con un momento tan especial?
Muchas son las preguntas que me hice esa noche, y una sola conclusión personal, la próxima vez que me toque parir, lo haré como Lula, libre y con el instinto a flor de piel.