Hablar de sexualidad con tus hijos?


Seguramente alguna vez has escuchado preguntar a tu hijo: ¿de dónde vienen los bebés?; ¿mami, tu también tienes lo mismo que papá y yo? (refiriendose a sus genitales). Vaya que son preguntas dificiles para un padre que no esta preparado para contestarlas.

Quizás, como papá, te inquiete e incomode tanto este tipo de situaciones que, en lugar de responderle, sólo se te ocurre decirle: “ahora no es momento para hablar de eso”, “pregúntale a tu mamá/papá”, “estás muy pequeño/a para hablar de estos temas”.

Antes de reaccionar así, no olvides tener en cuenta que la sexualidad es parte de todos los seres humanos, desde su nacimiento hasta la muerte. Pero, ¿Sabes cuál es la diferencia entre sexo y sexualidad?

El sexo hace referencia a los caracteres sexuales masculinos o femeninos del cuerpo humano, que corresponden respectivamente al hombre y la mujer; propios de la masculinidad o femenidad, complementándose y enriqueciéndose mutuamente.

La dotación orgánica del cuerpo dispuesto para la reproducción es la condición de posibilidad para la fecundidad del amor sexuado, pero no puede explicar su naturaleza profunda, pues lo reduciría. La diferenciación corporal, en los seres humanos, se completa en la persona con diferentes rasgos psicológicos, afectivos y cognitivos. Ser varón o mujer no es ser macho o hembra: la sexualidad del hombre no atañe sólo al cuerpo, sino también al espíritu. La sexualidad humana modula también la psicología y la vida intelectual: los varones y las mujeres tenemos diferencias que afectan el modo de ser, pensar, comportarse, ver las cosas y existir en el mundo.

La sexualidad es un concepto mucho más amplio, pues abarca todas las dimensiones que nos constituyen como persona (biológica, psicológica, emocional y social) y no sólo alguna de ellas. No intentes evadir hablar del tema con tus hijos pues es de suma importancia para que tengan un buen desarrollo cognitivo, emocional, social y físico.

La educación sexual de los hijos suele iniciarse en la niñez temprana, entre los 3 y 4 años, cuando comienza a desarrollar el lenguaje y, sobretodo, a cuestionarte; es importante que no intentes adelantar su proceso personal de madurez…solito te pedirá saber lo que necesita para cada una de sus etapas de desarrollo, y tampoco trates de explicarle lo que no te ha preguntado, aprende a escucharlo. No es necesario que le expliques detalladamente las funciones sexuales; recuerda responderle siempre con sencillez y naturalidad, para que no tenga miedo de acercarse a ti, ni crezca con una impresión errónea del tema; asegurate de que no constituya sólo datos fisiológicos, sino transmitirle también las demás dimensiones de la sexualidad humana, que trasciende a la animal; por su capacidad de comunicación, amor y entrega personal a través del acto sexual, pues corresponde a una manera radicalmente distinta de poseer un sexo y hace al ser humano un ser “familiar” en su conformación más íntima. Esto se comprende si consideramos que a partir de la tendencia sexual se origina un proceso, no sólo biológico, de elección de una persona del otro sexo con la cual puedan participar juntos en un proyecto de vida, que puede llegar a ser la fundación de una familia y nuestra historia queda entretejida de relaciones que nos atan a nuestros antepasados, lazos permanentes de la familia, no sólo de índole genético sino afectivo y social.

Hoy en día es muy sencillo que tu hijo obtenga información relacionada con el tema; sin embargo, esta información que pueda conseguir a través de televisión, folletos, libros, revistas o Internet puede ser confusa o poco adecuada para su edad, en algunos casos, por lo que es fundamental la función que realice tanto el padre como la madre, ya que el ambiente familiar es el mejor lugar para que el niño inicie este importante aprendizaje. La escuela contribuye también al desarrollo y fortalecimiento de sus conociemientos al respecto. Escenario constituido por maestros y niños de la misma edad, que le ayudará a integrar el aprendizaje del hogar y la escuela.

Lo más importante de esta vivencia que compartirás con tu hijo, es que siempre estés al tanto y te ocupes que la información que recibe en ambos lugares no sea contradictoria, y asegurarte de que sienta la confianza para platicar y acercarse a ti para preguntarte las dudas que tenga.

Recuerda estos tips que te ayudarán a afrontar mucho mejor estos momentos tan importantes para toda tu familia:

1. No te avergüences al hablar del tema
2. Actúa con naturalidad
3. No demores las respuestas
4. No respondas lo que no se te haya preguntado
4. No inventes, ni mientas
5. Contesta con claridad
6. Usa lenguaje apropiado para la edad de tu hijo
7. No des detalles innecesarios

EXTRAIDO DE LA WEB: http://maltratoinfantil.puntoforo.com/index.php

EL APEGO

Definición de apego
En el campo del desarrollo infantil, el apego se refiere a un vínculo específico y especial que se forma entre madre-infante o cuidador primario-infante. El vínculo de apego tiene varios elementos claves:
1) Es una relación emocional perdurable con una persona en específico.
2) Dicha relación produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer.
3) La pérdida o la amenaza de pérdida de la persona, evoca una intensa ansiedad. Los investigadores de la conducta infantil entienden como apego la relación madre-infante, describiendo que esta relación ofrece el andamiaje funcional para todas las relaciones subsecuentes que el niño desarrollará en su vida.

Una relación sólida y saludable con la madre o cuidador primario, se asocia con una alta probabilidad de crear relaciones saludables con otros, mientras que un pobre apego parece estar asociado con problemas emocionales y conductuales a lo largo de la vida.


Formas de apego
Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida. En base a como los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están ansiosos, Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los tres patrones más importantes de apego y las condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo seguro, el ansioso-ambivalente y el evasivo.

• Los niños con estilos de apego seguro, son capaces de usar a sus cuidadores como una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. En el dominio interpersonal, las personas con apego seguro tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo.

• Los niños con estilos de apego evasivo, exhiben un aparente desinterés y desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen poca confianza en que serán ayudados, poseen inseguridad hacia los demás, miedo a la intimidad y prefieren mantenerse distanciados de los otros.

• Los niños con estilos de apego ansioso-ambivalente, responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores.

Las experiencias que forman vínculo
El acto de coger el bebé al hombro, mecerlo, cantarle, alimentarlo, mirarlo detenidamente, besarlo y otras conductas nutrientes asociadas al cuidado de infantes y niños pequeños, son experiencias de vinculación. Algunos factores cruciales de estas experiencias de vinculación incluyen la calidad y la cantidad.

Los científicos consideran que el factor más importante en la creación del apego, es el contacto físico positivo (ej: abrazar, besar, mecer, etc.), ya que estas actividades causan respuestas neuroquímicas específicas en el cerebro que llevan a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.

Durante los primeros tres años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables de todo el funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. De allí que las experiencias de vinculación conducen a un apego y capacidades de apego saludables cuando ocurren en los primeros años.

La relación más importante en la vida de un niño es el apego a su madre o cuidador primario, esto es así, ya que esta primera relación determina el “molde” biológico y emocional para todas sus relaciones futuras. Un apego saludable a la madre, construido de experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables.

En la actualidad está tomando importancia la relación o vínculo de apego del niño con el padre, figura ésta de gran importancia para el normal desarrollo evolutivo de todo ser.

Podeis leer el artículo entero en:

http://www.psicologia-online.com/infantil/apego.shtml

Por: Dr Eduardo R. Hernández González.
Pediatra y Terapeuta de la Conducta Infantil.

No solo para bebés: 10 buenas razones para amamantar a un niño

Texto traducido al español por Ana Ortega.

Edición 103 de Mothering, por Elisabeth Bruce Noviembre/Diciembre 2000
Quizás la mitad de los americanos no está preparado para reconocerlo, pero millares de culturas pasadas y presentes han aceptado ya que los niños que ya dejaron de ser bebés, pueden seguir beneficiándose del amamantamiento. Los Kung de África representan el estado natural de la alimentación humana. Las madres de esta tribu nómada, amamantan a cada uno de sus hijos durante más de seis años. Sherman Silver, MD, puntualiza que "la especie humana ha empleado más del 90 por ciento de su existencia cargando con este tipo de vida nómada en cavernas; y la civilización, con sus presiones es todavía demasiado joven para poder apreciar el impacto de su disfrazada genética". En nuestra cultura muchos hombres y mujeres se sienten incómodos con la función fisiológica de los pechos, muy posiblemente a causa de nuestra inmensa obsesión de los pechos como objetos sexuales. Desgraciadamente la incomodidad psicológica de la gente va en aumento proporcional con el crecimiento del bebé. La mayoría de las americanas desteta alrededor de los 6 meses.
Por muchas que puedan ser las complejidades psicológicas, no podemos negar por más tiempo la salud y los beneficios sociales que proporciona el amamantamiento prolongado. Incluso la conservadora Academia Americana de Pediatría ahora recomienda el amamantamiento durante al menos los 12 primeros meses. Pero, ¿qué tal amamantar un niño durante su segundo e incluso tercer año de vida?. ¿Es aún el pecho el mejor alimento para un niño1 ?. Si pudiésemos dar paso a nuestra ambivalencia colectiva, yo creo que la respuesta es un rotundo "SI".
Mientras que la mayoría de nuestros vecinos no lo practican, fuera hay miles de madres ocultas que si . Alice Bailes, co-propietaria de Birth Care and Women's Health en Alexandra, Virginia, dice que la mayoría de sus clientas amamantan a sus niños de dos años. De hecho ella tiene también clientas que amamantan en tándem, cuando siguen dando el pecho a sus niños estando embarazadas de otro hijo y continúan amamantándolos cuando el nuevo hijo nace. Bailes, que experimentó personalmente el amamantamiento en tándem, opina que ello ayuda al niño a aceptar mejor la transición de la llegada del nuevo hermano o hermana.
Por supuesto la decisión de continuar amamantando es personal e intransferible y normalmente no es tomada a destiempo. Una cosa es segura, según dicen muchas de las madres que deciden seguir dando el pecho, una vez has conseguido amamantar durante el cambiante primer año, el resto es coser y cantar. Si aún no estás convencida del todo, quiero compartir contigo mis 10 principales razones por las que amamantar a un niño:
Comodidad
Debo confesar que la comodidad fue mi primera y gran razón para continuar amamantando a mis hijos. De acuerdo, llamémoslo pereza. Por una razón: destetar a un niño antes de que éste estuviera preparado para ello me comportaba una cantidad increíble de trabajo y esfuerzos. Tienes que llevar siempre snacks desperdigados por el bolso y batallar con las rabietas cada dos por tres. Afortunadamente para el momento en que un bebé deja de serlo, las madres hemos adquirido el arte de la discreción, lo cual convierte el dar el pecho en la cosa más fácil del mundo con un mínimo de privacidad.
Incluso más, no hay una forma mejor de hacer dormir a un niño cuando queremos que dándole el pecho. Yo siempre lo siento por aquellas madres de niños que no son amamantados, porque su trabajo es probablemente mucho más y más pesado que el mío. Si la cosa se pone fea, yo sé la manera de encontrar una siesta a la vuelta de la esquina.
Amansador instantáneo de rabietas

Como todo padre de niño pequeño sabe, ellos son, por naturaleza, criaturas inseguras. En un instante tu hijo de un año está contento y en el siguiente está inmerso en un mar de lágrimas sin consuelo. ¡Sorpresa!, a menudo la mejor manera de consolar a tu variable hijo es tratándolo como un bebé por un momento. Tómalo en tus brazos, amamántalo por unos minutos, y... voilà!, tu pequeño gritón se convierte en un dócil niño de nuevo. Si estás en una fiestas cuando tu hijo se empieza a poner nervioso, puedes llevártelo discretamente a alguna habitación o al coche. Tus amigos se maravillarán de tus cualidades como madre al verte regresar con un mágicamente transformado niño feliz.
Menos dependencia de los "Sustitutos de Mami"
Los años de la infancia2 son años "punta" en los para los objetos de acompañamiento como los ositos o las muñecas. El problema más grande de estos objetos es que se pueden perder. Un episodio de este tipo puede tener adquirir proporciones trágicas. Creedme, lo sé porque mi primer hijo no mamó. No hay nada peor que llegar a un Holiday Inn3 después de un largo día caminando con un malhumorado niño y descubrir que has perdido el objeto crítico en una parada del camino ¡300 millas atrás!.
La vida es demasiado corta para cualquier drama innecesario. Si amamantas a tu hijo te puedes olvidar de esa búsqueda frenética de otro osito idéntico. Con Mamá como primer objeto de seguridad, puedes ir con tranquilidad a esos largos viajes familiares. Es básicamente imposible perder un pecho, ¡no pasa nada por muy despistada que seas!... Además no tendrás que quitárselo sigilosamente para darle un agua en la lavadora. Nos ahorramos todos mucho trauma...
Prevención de alergias
Mi segundo hijo estuvo tan pegado a la teta que me convertí en una (reluciente) madre amamantadora de niño. Él rechazó absolutamente cualquier comida sólida hasta los 17 meses. Incluso las veteranas de La Leche League me sugirieron que la situación era, digamos que inusual. Mirando atrás creo que la sabiduría de mi bebé era para evitar posibles alergias. Estudios (así como evidencias anecdóticas) indican que la lactancia materna reduce el índice de alergias. Mi primer hijo, que fue exclusivamente alimentado con fórmula, tuvo todo tipo de alergias alimenticias, incluyendo arroz y productos normales. Retrospectivamente, la prolongada lactancia de mi segundo hijo tiene sentido. Muy probablemente fue la vía natural para protegerle de los alimentos que su cuerpo aún no estaba preparado para asimilar. Indudablemente algunos niños lo necesitan por más tiempo que otros para "superar" sus alergias; la leche materna les proporciona el soporte ideal para el desarrollo de sus sistemas inmunitarios.
Nutrición
Una buena alimentación a veces es difícilmente aceptada por los niños. Hay días en que engullen cualquier tipo de comida que se ponga en sus bocas y otros días en es imposible que prueben ni un solo bocado de la más favorita de sus comidas. En resumen, son comedores quisquillosos y sus apetitos son caprichosos e impredecibles.
Uno de los mitos populares que incluso los pediatras promueven es que la lactancia materna de alguna manera pierde calidad nutricional a partir del primer año. En realidad, los beneficios cambian, pero siguen estando allí. ¿Tiene algún sentido que después de 12 meses proporcionando el mejor de los alimentos los pechos se vuelvan de pronto "estúpidos" y empiecen a producir algo de inferior calidad?. Obviamente la adición de alimentos sólidos modifica la balanza, pero la leche materna continúa siendo un elemento importante en la dieta mientras tu bebé anda probando con las cosas que le puede ofrecer este mundo. Ciertamente no existe ningún prejuicio en seguir tomando el alimento más perfecto de la naturaleza.
Desarrollo del habla
En general, se cree que la lactancia materna proporciona un mejor desarrollo de los dientes y la mandíbula que la succión de una dura y artificial tetina con forma de pezón. Margaret Connor una madre de 35 años de Austin, Texas, ha comentado largamente el tema con el logopeda de su hijo. Ambos creen que la apraxia del hijo de 5 años de Connor hubiera podido ser peor si sus músculos no hubiesen trabajado duro durante su prolongada lactancia materna. Connor está feliz porque ella tomó la decisión sobre lo que hizo. "Al menos no tendré nunca que preguntarme si su vocalización hubiera sido mejor si le hubiera amamantado por más de un año", dice.
Contra la deshidratación en las enfermedades
Desgraciadamente los niños, tanto los amamantados como los demás, se ponen malitos. Algunos se ponen muchas veces malitos, especialmente los que van a guarderías y los que tienen hermanos mayores. Cuando mi hijo con 14 meses cogió una bronquitis no quería beber ni comer nada que no fuese leche materna. Si no hubiera sido porque tomaba el pecho, la situación podría haberse convertido en una pesadilla. Cuando un niño que toma biberón se deshidrata, los padres deben obligarle a ingerir productos para su rehidratación por vía oral. Cuando esta táctica no funciona, los pediatras no tienen otra alternativa que ingresar al niño en un hospital y abrirle una vía. Esto no solamente es un trauma para niño sino que además le expone a nuevos gérmenes que podrían complicar la infección original. Con la lactancia materna puedes como mínimo poner a tu hijo al pecho y amamantarle, ¡con lo que puedes incluso salvar su vida!. Además, esto reconforta a la madre. Te hace sentir mucho mejor el poder ayudar a tu hijo a recuperarse de la enfermedad de una manera única y la más acertada.
Pérdida de peso para Mamá
Es sabido por todos que el cuerpo de la madre acumula una cantidad de grasas durante el embarazo para poder alimentar exclusivamente a su hijo durante sus primeros seis meses. Mientras continúan haciéndose estudios sobre este tema, la evidencia nos muestra que la pérdida de peso de la madre continúa durante el segundo año de lactancia de su hijo. El hecho es que la Madre Naturaleza nunca ha tenido la intención de que los bebés humanos se desteten en sus primeros meses de vida, por eso nuestros cuerpos se aseguran de tener reserva suficiente de grasa para los próximos años.
Durante el primer año nuestros cuerpos parecen estar blandos, algo así como un cojín para nuestros bebés. Después de este tiempo el peso ya no es tan resistente a perderse. La creciente demanda de calorías de los niños también ayuda al proceso de pérdida de peso. Por cada día que mama, una madre lactante consume alrededor de 500 calorías. Personalmente comprobé que las resistentes grasas que habían estado acumuladas en mis piernas durante años se perdían durante el segundo año de lactancia.
Retraso de la menstruación
Para aquellas mujeres que utilizan métodos naturales de control de natalidad o los conocidos métodos de control de la fertilidad, la lactancia materna se convierte una ventaja. Investigaciones realizadas por Kippleys en The Art of Natural Family Planning mostraban que una madre lactante que no utiliza absolutamente ningún suplemento durante los primeros 4 a 6 meses tiene su primera regla post-parto como media tras 13 a 16 meses. Entre la tribu de los Kung los bebés están espaciados por unos 48 meses a causa de la lactancia materna exclusiva. Ello contrasta con las entre 6 y 8 semanas para las madres que no amamantan. Naturalmente el síndrome premenstrual así como otros problemas relacionados desaparecen al mismo tiempo que el período y el regreso de la fertilidad retarda igualmente. Además el retraso de la menstruación significa una menor exposición a los estrógenos, lo que significa una mayor protección contra el cáncer de pecho y de los órganos reproductores. El riesgo de cáncer de pecho está asociado con una amenorrea precoz y a una menopausia tardía que se deben a la exposición a los estrógenos, como factor de riesgo para la enfermedad.
Es bueno para el Planeta

La lactancia materna es la cosa más ecológica del mundo. Sin recipientes para lavar, sin biberones para esterilizar y nada para tirar a la basura. Posponer el consumo de leche de vaca ayuda a nuestro Planeta. A causa de sus emisiones de gas metano, las vacas son grandes destructoras de la atmósfera. La hiper-explotación de tierra para los pastos es también responsable de muchos de los graves problemas del planeta. Es una ventaja que el bebé no esté expuesto a las insaludables hormonas y antibióticos que diariamente se inyectan a las vacas.
Como muchas otras madres de niños, originariamente continué amamantando más que por un deseo, por conveniencia. Durante el camino pude comprobar como simplificaba nuestra vida el continuar amamantando. Siempre que sea posible, la transición de separarse de Mami debería ser una cosa gradual, al ritmo del propio chico. La vida del niño ya es lo suficiente difícil por si sola. ¿Por que no podemos a hacerla un poco más llevadera para todos?.



Artículo procedente de la página www.mothering.com
Extraido de la web: LACTANCIA MATERNA PROLONGADA
Gracias Desireé

Relactar, del biberón a la teta en exclusiva, cómo hacerlo

Artículo recopilado por Rafi

Fuente del artículo: Resumen basado en el documento de la OMS-1998, disponible en:
RELACTACIÓN: http://www.aeped.es/lactanciamaterna/otros-doc.htm
Versión en español: Dr Juan Jose Lasarte.Prsidente Comit

Enviado a la Fundación LACMAT desde IBCLC. Amamantar-Asturias.
http://www.amamantarasturias.org/


Pasos para ir poco a poco reduciendo la leche artificial y aumentando la lactancia materna

Lo primero que se necesita es confiar y tener paciencia y perseverancia.

Incluso las madres adoptivas pueden conseguir amamantar, y el método es sencillo:

Lo más importante es dejar que tu bebé mame cuanto más mejor, al menos unas 10-12 veces en 24 horas o más, si está dispuesto.
• A veces es más fácil dar de mamar a un niño cuando está somnoliento.
• Proporciona abundante contacto piel con piel con tu bebé. Las abuelas y otros miembros de la familia pueden ayudar si se encargan de otras responsabilidades, pero no deberían atender al bebé en ese momento. Más tarde podrán hacerlo de nuevo.
• Puedes ofrecer el pecho cada dos horas.
• Déjale mamar siempre que parezca interesado.
• Déjale mamar todo el tiempo que necesite en cada pecho hasta que se retire por sí mismo.
• Por la noche podéis estar juntos y alimentarlo al pecho todas las veces que quiera.
• No usar chupete, del chupete no sacan nada y les cansa y quita fuerza para mamar después.
• Durante los primeros días que se está intentando aumentar la producción de leche, y si el bebé está tomando mayoritariamente leche artificial, sigue administrando la cantidad completa de alimento artificial recomendada para un niño o una niña de ese peso (150 cc por Kg y día-en un bebé de 3kg, las suplementos de leche de fórmula a ofrecer serían de aprox 60 ml por toma, en una media de 8 tomas o de 45 ml en 10 tomas-), o la cantidad que le hubieran recomendado.
• Es aconsejable dar la leche artificial o la l.m. extraída en vasito (de boca pequeña) o con jeringa.
• Controla la ganancia de peso del niño-a(45-50 gr cada 3 días, los 3 primeros meses) y la excreción de orina(5-6 pañales al día), para asegurarte que está obteniendo suficiente leche.
• Si no está obteniendo suficiente leche, no reducir el alimento artificial durante unos pocos días y si fuese necesario, aumentar la cantidad de leche artificial durante un día o dos.

Disminución del suplemento de leche artificial

Es preferible continuar suplementando en grandes cantidades o durante mucho tiempo a reducir el suplemento demasiado o muy rápidamente.

Una forma útil para reducir los suplementos de leche artificial es la siguiente:
• Reducir la cantidad de suplemento artificial administrado en 24 horas unos 60 cc (centímetros cúbicos). Esta reducción se mantiene así durante unos días.
• Esta cantidad puede dividirse entre varias tomas: por ejemplo, reducir 10 cc en cinco de las tomas de leche artificial; o reducir dos tomas en 30 cc cada una.
• Continuar con la cantidad reducida de la leche artificial durante los inmediatos días siguientes.
• Si el bebé muestra por su comportamiento que tiene suficiente y si después de una semana ha ganado 125 gramos o más de peso, reducir de nuevo el suplemento de la leche artificial en la misma cantidad (otros 30 centímetros cúbicos) durante unos días y volver a comprobar el peso.
• Si el bebé muestra signos de hambre o si no ha ganado suficiente peso al final de una semana, no reducir el suplemento artificial y continuar con la misma cantidad una semana más. Si el bebé continúa mostrando signos de hambre o todavía no ha ganado peso después de otra semana, aumentar de nuevo el suplemento a como estaba antes de la reducción.
• Hay varias rutinas para administrar el suplemento de leche artificial y cada madre elige la que más le conviene.
• Muchas prefieren suplementar con la leche artificial en algunas tomas y no en otras.
• Un patrón común es amamantar sin suplementos de leche artificial en las primeras horas del día o por la noche cuando se notan los pechos muy llenos y dar el suplemento en las últimas horas del día.
• Otro patrón común es suplementar alternativamente las tomas. A veces los suplementos continúan siendo necesarios hasta que se comienza la alimentación complementaria.

Cómo alimentar con vasito a un bebé

• Sostener al bebé sobre el regazo sentándose incorporada o semi-incorporada. El vasito se apoya ligeramente sobre el labio inferior del bebé y el canto del vaso toca la parte externa del labio superior del bebé.
• Inclinar el vasito de manera que la leche llegue justo a los labios del bebé.
• NO VERTER la leche dentro de la boca del bebé. Sólo sostener el vaso en sus labios y dejar que la tome el mismo.
• Cuando el bebé ha tenido suficiente, cierra su boca y no tomará nada más.
• Si no ha tomado la cantidad calculada, puede que tome más en la siguiente comida o puede que sea necesario alimentarlo más a menudo.
• Medir la que toma el bebé a lo largo de 24 horas, no solo en cada toma. Un recién nacido de bajo peso, comienza a tomar leche en su boca con la lengua. Un recién nacido a término o un niño mayor succiona la leche y puede derramar parte de ella.

Suplementador de lactancia

En el mercado existe el suplementador, marca Medela, http://dormirsinllorar.com/shop/product_info.php?cPath=45_49&products_id=70 .

Método “gotear y chorrear”

Se gotea la leche con un cuentagotas o un vaso directamente sobre el pecho mientras el niño está mamando. Esta técnica puede usarse para incitar a un niño reacio a comenzar a succionar del pecho. Cuando el niño está bien cogido al pecho es menos satisfactoria, porque la leche no entra fácilmente en la boca del niño. Debido a que esta técnica es más fácil con tres manos, puede ser difícil para una madre que no tiene a nadie que le ayude

Algunas conclusiones

La relactación es posible y práctica para casi cualquier mujer si está adecuadamente motivada y apoyada. La edad, la paridad, la experiencia de amamantamiento previo y el tiempo que ha transcurrido desde la última vez que había dado el pecho, son factores menos importantes.

En amplios y numerosos estudios, la mayoría de las mujeres producen leche, comenzando habitualmente alrededor de la primera semana.

Aproximadamente la mitad de todas las madres que relactan son capaces de amamantar a sus hijos exclusivamente, es decir, sin suplementos de leche artificial, en un mes.
_________________
Asesora en lactancia materna de DO DE PIT
(Associació pro-alletament matern) de Tarragona
y MADRE

Extraido de la web: LACTANCIA MATERNA PROLONGADA

Esfínteres: control y autoritarismo

Si estuviéramos en una isla desierta con nuestros niños, y contempláramos al bebé humano, con la misma celeridad con la que observamos a los animales, constataríamos que el control de esfínteres real se produce mucho más tardíamente de lo que nuestra sociedad occidental tiene ganas de esperar. Lamentablemente, en lugar de examinar cuidadosamente cómo suceden las cosas, elaboramos teorías que luego pretendemos imponer esperando que funcionen.

Hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor de los dos años de edad, con lo que este tema se ha convertido en todo un problema. Si observáramos sin prejuicios el proceso natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños humanos la realizan después de los tres años, algunos después de los tres años y medio, o incluso después de los cuatro años. ¡Qué importa!

Sin embargo los adultos -sin pedir permiso a los niños- ¡Les sacamos los pañales mucho antes! Esto significa que les arrebatamos el sostén, la contención, la seguridad, el contacto, el olor, agregándoles la exigencia de una habilidad para la cual no están aún maduros. Que el niño nombre “pis” o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica para controlar dicha función.

Sacar los pañales porque “llegó el verano”, decidir que ya tiene dos años y tiene que aprender, responde a la incomprensión de la especificidad del niño pequeño y de la evolución esperable de su crecimiento. Cabe preguntarnos porqué los adultos estamos tan ansiosos y preocupados por la adquisición de esta habilidad, que como otros aspectos en el desarrollo normal de los niños, llegará a su debido tiempo, es decir cuando el niño esté maduro.

Controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal.

Ahora bien, si no estamos dispuestas a rendirnos ante la sabiduría del tiempo interno de cada niño, las mamás lucharemos contra los pis que se escapan, las bombachas y calzoncillos mojados, las sábanas y colchones al sol, los pantalones interminables para lavar, mientras acumulamos rencor, hastío y mal humor en la medida que creamos que nuestros hijos “deberían haber ya aprendido”. En cambio, si dejamos a los niños en paz, después de los tres años, o cerca de los cuatro años, (sin olvidar que cada niño es diferente) simplemente un día estará en condiciones de reconocer, retener, esperar, ir al baño, sin más trauma y sin más vueltas que lo que es: controlar con autonomía los esfínteres.

A mi consultorio llegaron durante años niños con problemas de enuresis de 5, 6, 7, 8 años e incluso de mayor edad. La mayoría de ellos, se hacen pis sólo de noche, mientras duermen. Invariablemente les han sacado los pañales alrededor de los dos años. Los casos de enuresis son muy frecuentes, pero habitualmente no nos enteramos porque de eso no se habla. Total quedan como secretos de familia. He comprobado que cuando las mamás aceptan mi sugerencia de volver a ponerles pañales (caras de horror), los niños los usan el mismo lapso de tiempo que hubiesen necesitado desde el momento en que se los sacaron hasta que hubiesen podido controlar esfínteres naturalmente. Como si recuperaran exactamente el mismo tiempo que les fue quitado. Y luego, sencillamente se acaba el “problema”. Hay padres que opinan que “es contradictorio volver a poner un pañal una vez que se tomó la decisión de sacarlo”. En realidad en la vida probamos, y damos marcha atrás si es necesario y saludable. Simplemente diremos: “creí que estabas listo para controlar los esfínteres, pero obviamente me equivoqué. Te voy a poner el pañal para que estés cómodo, y cuando seas un poco mayor, estarás en mejores condiciones para lograrlo”. Es sólo sentido común. Se alivian las tensiones y finalmente el control de esfínteres se encausa.

Los niños -frente a la demanda de los adultos- hacen grandes esfuerzos para controlar sus esfínteres, pero ante cualquier dificultad emocional -por pequeña que sea- se derrumba el esfuerzo desmesurado y se escapa el pis. Luego vienen las interpretaciones: “me tomó el tiempo”, “me lo hace a propósito”, “él sabe controlar pero no quiere”.

Entiendo la presión social que sufrimos las mamás. Hay jardines de infantes que no aceptan niños en salas de tres años con pañales. Hay pediatras, psicólogos, y otros profesionales de la salud, además de suegras, vecinas y amigos bienintencionados que opinan y se escandalizan. Pero es posible sortearla con un poquito de imaginación: los pañales son descartables, baratos y anatómicos, lo que les permite a los niños ir a jugar, ir a un cumpleaños, al jardín, sin tener que pasar por la humillación de mojarse en todos lados. Hay quienes no quieren ir al jardín a causa de la probabilidad de hacerse pis. Otros se vuelven tímidos, otros especialmente agresivos mojando cuanta alfombra encuentran a su paso.

Por otra parte, hacer “pis” no es lo mismo que desprenderse de la “caca”. Muchos niños que controlan perfectamente el pis, piden el pañal para hacer caca. Es importante que les ofrezcamos lo que están pidiendo, porque nadie pide lo que no necesita. ¿Cuál es el motivo para negárselo?

Yo espero humildemente que alguna vez nos demos cuenta del grado de violencia que ejercemos contra los niños, envueltos en exigencias que no pueden satisfacer y que se transforman luego en otros síntomas (angustias, terrores nocturnos, llantos desmedidos, enfermedades, falta de interés) que hemos generado los adultos sin darnos cuenta.

Acompañar a nuestros hijos es aceptar los procesos reales de maduración y crecimiento.
Y si sentimos rechazo por algún aspecto, entonces preguntémonos qué nos pasa a nosotros con nuestros excrementos, nuestros genitales y nuestras zonas bajas que nos producen tanto enojo. Dejémoslos crecer en paz. Alguna vez, cuando sea el momento adecuado controlarán sus esfínteres naturalmente, así como una vez pudieron reptar, gatear, caminar, saltar, trepar y ser hábiles con sus manos. No hay nada que modificar, salvo nuestra propia visión.

Laura Gutman

Extaído de :www.crianza.com.ar

Diez Consejos para Ir de Compras con Niños

Diez Consejos para Ir de Compras con Niños
por Jan Hunt


1. Recuerde que los niños tienen límites

Si va de compras con niños, esté pendiente de sus necesidades: ¿están ellos cansados, hambrientos, sobre-estimulados por el sonido y confusión, o simplemente necesitan aire fresco y ejercicio, o un abrazo que les dé seguridad?

2. Recuerde que los niños son curiosos por naturaleza


Los niños son curiosos por naturaleza; es de esta manera que aprenden acerca del mundo que los rodea. Si ellos quieren examinar un objeto atractivo, por favor, no los regañe. Al contrario, ayúdelos a sostener el objeto en forma segura, o déjelos saber que se lo puede ver pero no tocar. Puede decir gEste es un objeto que se rompe, así que mejor mirémoslo juntosh. Incluso si un objeto no puede ser comprado, puede ser de mucha ayuda el compartir el entusiasmo e interés que el niño tiene sobre este.

3. Yendo de compras con bebés...

Ir de compras con un bebé puede ser mucho más fácil si el viaje se lo hace luego de que el bebé ha sido alimentado. Los bebés y niños pequeños pueden deshidratarse en el aire seco de los centros comerciales, por lo que debe asegurarse de realizar varias paradas para amamantarlo o darle de tomar alguna bebida.

Los bebés generalmente están felices cuando se los lleva cargados. Una bandolera o mochila porta-bebés usada por uno de los padres puede dar mucha más comodidad y seguridad emocional que un cochecito o carrito de compras. Un juguete pequeño a prueba de niños puede ayudar al bebé a sobrellevar las inevitables pérdidas de atención por parte de los padres, pero recuerde parar tan frecuentemente como le sea posible y tomar un momento para decirle palabras dulces, realizar contacto visual y abrazarlo.

4. Yendo de compras con párvulos...

A los párvulos se los puede empezar a incluir en decisiones inherentes a la compra. Involucrando al niño con preguntas como g¿Cuál de estos dos duraznos crees que luce mejor?h puede transformar una experiencia aburrida y frustrante en una más placentera, tanto para el padre como para el niño. Los niños de todas las edades disfrutan y aprecian el ser capaces de tomar decisiones por sí mismos. También puede ser útil llevar un jugo, un bocadillo preferido, y un libro de pintar de preferencia del niño, o un libro recién sacado de la biblioteca.

Estar rodeados por una multitud de adultos puede ser intimidante para los niños pequeños, especialmente cuando las tiendas están llenas. El uso de una mochila porta-bebés puede ser una forma de llevar a los niños a una altura en la que se sienten más satisfechos. También se puede prevenir de esta forma la común y aterradora experiencia de perder a un niño en una multitud.

5. Yendo de compras con niños mayoresc

Un niño mayor puede ser de gran ayuda al ir de compras, si se lo aborda con un espíritu divertido y de aprecio. Si el padre lleva consigo fotografías de alimentos recortadas de los anuncios del periódico, el niño puede ayudar a localizar los objetos. Los niños que son lo suficientemente maduros como para comprar por sí mismos pueden ayudar a abreviar el tiempo de compras encontrando los objetos por sí mismos, regresando periódicamente a poner los objetos en el carrito

6. Evitar las multitudes

Ir de compras justo antes de la cena, cuando las tiendas están llenas, y los padres y niños están cansados y hambrientos, puede ser muy estresante. Intente ir de compras en la mañana o primeras horas de la tarde en los días de semana, o adelante la cena y vaya de compras durante las tranquilas primeras horas de la noche, entre las 6 y las 7 PM. Si podemos evitar el estrés de estar en una tienda llena de gente y largas filas, podremos tener más energía y creatividad para responder a las necesidades de nuestro niño.

7. La fila para pagar puede resultar desafiante...

Las filas para pagar que tienen seductores paquetes coloridos de chicles y caramelos pueden ser un verdadero desafío, especialmente debido a que se encuentran al final del trayecto de compras, cuando tanto el padre y el niño están más cansados y hambrientos. Llevar un bocadillo saludable del gusto del niño puede dar lugar a una sencilla alternativa: gEse paquete luce muy bonito, pero el caramelo no es muy nutritivo. Aquí tienes la galleta de avena y el jugo que trajimos.h Ir de compras a una tienda que tenga cajas ga prueba de niñosh, sin caramelos, puede ameritar un viaje más largo. Si no hay una tienda local que ofrezca este tipo de cajas, usted puede sugerir este servicio al gerente de la tienda, prometiéndole comprar regularmente si esta opción se vuelve una realidad.

8. Cuando UD. Necesita decir "no"...

La parte más importante de decir gnoh es comunicar al niño que estamos de su lado, incluso cuando no podemos satisfacer todos sus deseos inmediatamente. Puede ayudar decir, gEsto está bonito ¿no? Míralo bien y cuando lleguemos a casa lo pondremos en tu lista de deseosh. Como alguna vez dijo el educador John Holt, gNo hay razón por la que no podamos decir eNof a los niños de una forma tan amable como si estuviésemos diciendo eSífh. ¡Y recuerde que las sonrisas, abrazos y cariños son todos gratis!

9. Si UD. llega a su límite...

Si UD. llega al límite de su paciencia y energía, intente mostrar con el ejemplo algunas formas positivas de manejar la ira y el cansancio. Podría intentar decir gEstoy empezando a perder mi paciencia, creo que necesito descansar un poco de las compras. Vamos afuera por unos minutos para que ambos podamos refrescarnos." Incluso unos pocos momentos de aire fuera de la multitud pueden hacer una gran diferencia tanto para el padre como para el niño.

10. Si sus niños llegan al límite...

Si, después de intentar varias de las sugerencias previas, sus hijos simplemente han alcanzado el tope de su habilidad para soportar un solo momento más de trajín, por favor respételos. Las compras pueden esperar; un niño exhausto, hambriento o sobre-excitado no lo puede.

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Recuerde que todos los niños se comportan tan bien como son tratados. Un niño a quien le dedicamos regularmente nuestro tiempo, atención íntegra, paciencia y comprensión, será más tolerante a una salida de compras - y a cualquier otra situación difícil- que un niño que debe afrontar situaciones estresantes sin este apoyo emocional.

Traducido por Mónica Salazar, de www.FamiliaLibre.com, del artículo Ten Tips for Shopping with Childrenh
EXTRAIDO DE LA WEB: www.criaryamar.com

El cerebro de Mamá

Del Capítulo 5 del libro "El cerebro femenino" de Louann Brizendine

EL CEREBRO DE MAMÁ

"La maternidad te cambia, porque transforma el cerebro de una mujer, estructural, funcional y en muchas formas, irreversiblemente.

Este cambio cerebral da origen a un cerebro motivado, siempre atento y decididamente protector, que obliga a la nueva madre a cambiar sus reacciones y prioridades en la vida. Se ligará con ese ser como no se ha ligado nunca con nadie. Las alternativas son la vida y la muerte.

En la sociedad moderna, en la que las mujeres no son sólo responsables de parir niños sino de sostenerlos económicamente, estos cambios en el cerebro crean el conflicto más profundo en la vida de una madre.

Cuanto más intensamente hagas algo, más células asigna el cerebro a dicha tarea, ...

La biología puede invadir circuitos a pesar de nuestras mejores intenciones y gran cantidad de mujeres experimentan los primeros síntomas del "cerebro maternal" mucho antes de concebir un hijo, especialmente si lo han estado intentando durante un tiempo. El "deseo del bebé" - el ansia profunda de tener un hijo - puede afectar a una mujer poco después de que haya acunado al recién nacido, suave y cálido, de otra.

El suave olor de la cabeza de un niño lleva feromonas que estimulan al cerebro femenino para que produzca la poderosa poción del amor - la oxitocina - creadora de una reacción química que induce al deseo de bebé.

El tacto de la piel de su bebé, el aspecto de los deditos de manos y pies, los breves llantos y gritos entrecortados quedan ya tatuados en el cerebro de la madre. En el plazo de horas o días, puede embargarla un abrumador afán de protección y se establece en ella la agresividad maternal. Su fuerza y resolución de cuidar a ese pequeño ser y de protegerlo se apoderan por completo de los circuitos cerebrales maternos. La madre siente que podría parar la marcha de un camión con su propio cuerpo para proteger al bebé. El cerebro se le ha modificado y junto con él la realidad. Tal es quizás el cambio de la realidad más importante que ocurre en la vida de una mujer.

Igual que un sistema global de actitud humana, los centros cerebrales de una madre para la vista, el sonido y el movimiento están orientados a monitorizar y seguir a su bebé. Esta vigilancia incrementada puede adquirir todas las formas posibles, dependiendo de la amenaza que una madre perciba contra la seguridad y estabilidad de su "nido". Incluso es algo normal el replanteamiento de las obligaciones del marido como proveedor.

Los circuitos cerebrales maternos cambian también en otros aspectos. Las madres pueden tener mejor memoria espacial que las que no han tenido hijos y pueden ser más flexibles, adaptables y valerosas. Tales son las habilidades y talentos que necesitarán para custodiar y proteger a sus bebés. Si han tenido por lo menos una camada, las hembras de rata, por ejemplo, son más atrevidas, muestran menos actividad en los centros del miedo de sus cerebros y se desempeñan mejor en las pruebas de laberintos porque tienen más memoria; además son cinco veces más eficientes para cazar presas. Estos cambios duran toda la vida, según han visto los investigadores. Las madres humanas pueden compartir estas experiencias. Semejante transformación es válida también incluso para madres adoptivas. En tanto permanezcas en contacto físico continuado con el niño, tu cerebro emitirá oxitocina y reformará los cirucitos necesarios par hacer y mantener el cerebro maternal.

La dopamina se incrementa en el cerebro maternal por el estrógeno y la oxitocina. Es el mismo circuito de recompensa disparado en un cerebro femenino por la comunicación íntima y el orgasmo.

Los crecientes vínculos incluyen los efectos de críar al niño dándole el pecho. La mayoría de las mujeres que amamantan a sus bebés reciben un beneficio extra: el estímulo regular de los más agradables aspectos del cerebro materno. En cierto estudio se dio a ratas madres la oportunidad de apretar una barra y obtener una pizca de cocaína o apretar otra barra y que un cachorro de rata viniera a chupar sus pezones. ¿Cuál creéis que preferían? Los chorros de oxitocina en el cerebro superaron siempre la toma de cocaína. Puedes imaginar en qué medida dar de mamar refuerza la conducta maternal; tenía que ser útil para garantizar la supervivencia de nuestra especie. Cuando un bebé coge el seno de la madre con sus manecitas y chupa el pezón, desencadena flujos explosivos de oxcitocina, dopamina y prolactina en el cerebro de la madre. Empieza a fluir la leche del seno. Al principio, todos aquellos tirones en tus pezones secos y sangrantes te pueden hacer pensar que será imposible superar otro día de tortura por culpa de la lactancia. Sin embargo, después de unas cuantas semanas - si no te has sentido arrastrada al harakiri - tendrás la capacidad de sosegar a tu bebé chillón y calmarte tú misma gracias a la lactancia. En el plazo de tres o cuatro semanas, la experiencia empieza a ser totalmente placentera; y no sólo porque el dolor haya cesado. Empiezas a esperar la hora de dar el pecho, a menos que estés tan corta de sueño que pases el día medio dormida. Pero en cierto momento de los pocos meses iniciales, podrás darte cuenta de que dar el pecho se ha vuelto fácil y de que lo disfrutas de verdad. Te baja la presión sanguínea, te sientes tranquila, relajada y te meces en olas de sentimientos de amor por tu bebé inspiradas por la oxitocina".

Extraido de la web: www.criaryamar.com

Cómo explicar la muerte a los niños?


¿Qué podemos decir a un niño que acaba de perder a uno de sus padres, a un hermano o a algún ser querido?¿Cómo podemos estar seguros de que diremos y haremos lo correcto, sin confundirlo y entristecerlo aún más? ¿Y qué ocurre si nosotros también estamos llorando esa pérdida?
Estas preguntas se responden según las distintas edades.
La percepción y la reacción que tiene los niños ante la muerte depende, entre otras cosas de la personalidad, la sensibilidad, la habilidad para enfrentarse a las situaciones, el nivel de desarrollo y la capacidad para los pensamientos abstractos.
Se tienen estudios en los que se indican que los pequeños reaccionan ante la muerte tanto de un modo específico como literal.
La percepción específica significa que los niños ven la muerte como un incidente concreto. Centran la propia muerte y el concepto de la misma, en la persona cercana o tal vez la mascota muerta. Es decir, ven la muerte nada más de ESA persona o de ESA macota, no pueden ver nada más.
El niño se toma se toma en serio todas las referencias de muerte, incluyendo las palabras que oye, las experiencias que vive y las imágenes. Un casual comentario de la madre o de padre "me muero de la risa" o "me vas a matar de un coraje", nos son comentarios que algunos niños toman como forma de hablar, sino como una espantosa posibilidad.
El que los niños sepan entiendan la muerte y sepan afrontarla, depende en gran medida de los adultos. Para ayudarlos a comprender necesitamos ayudarlos a reconocer sus emociones y resolver sus miedos de manera adecuada para su desarrollo.
Ayudando a los niños
Sea consciente de lo que los niños están pensando sintiendo. Obsérvelos mientras juegan o realizan diversas tareas; mientras leen un libro, dibujan, juegan con sus amigos, o en lo que cantan.
Aproveche las oportunidades para hablar de la muerte. Por ejemplo, puede ser la muerte de una mascota. Explíquele que el animal nació y vivió en base a comer y respirar y al final murió. Que el niño entienda que los sentimientos de tristeza son normales y que es mucho mejor hablar de esa tristeza, que guardarla y fingir que no existe. Esto ayuda a curar la herida, pero si se la guarda dentro, tardarán más en curarse.
Sea paciente. El concepto de muerte es complejo y a los niños pequeños les cuesta entenderlo. Los adolescentes están aceptando su propia mortalidad, pero a veces es difícil aceptar la realidad de la muerte. Es posible que necesite muchas conversaciones tranquilas, serias y compasivas para ayudarlos a comprenderla.
Sea objetivo. Emplee lenguaje sencillo y directo, porque así evitará crear miedos e ideas falsas. Responda a sus preguntas con hechos y con exactitud; al mismo tiempo hágale preguntas para asegurarse de que entiendan lo que están diciendo.
¿Cómo lloran los niños la muerte de un ser querido?
Cada niño lo hace de una manera diferente, dependiendo de su desarrollo, su entorno, y de sus experiencias. Hay que tomar en cuenta que el dolor de un niño dará muchos giros, según lo bien que el niño comprenda lo que ha ocurrido. Otros factores que afectarán la reacción son: la manera como se entera del deceso; la relación o proximidad que el niño tenía con la persona fallecida; la estructura de la familia después de la muerte: las relaciones familiares antes del deceso; si las necesidades de los niños se ven satisfechas durante los rituale4s y cómo se satisfacen.
Según las edades
De 0a 18 meses (aproximadamente). Reaccionan angustiándose ante la pérdida de la principal persona que los cuidaba, generalmente la madre. Es posible que capten el dolor de quienes le rodean y de los cambios de rutina., La ausencia de rostros sonrientes y juegos. Los bebés pueden estar malhumorados sin razón, cambiar sus hábitos de alimentación o de sueño o ambas cosas a la vez.
Lo que se puede hacer es encontrar una persona sustituta, una tía o una abuela dispuesta a estar con el bebé y tratar de llevar la rutina habitual.
De 10 meses a 2 años (La edad es variable). Ya reconocen a los adultos que les rodean. Sienten el estado de ánimo de los otros. Es necesario de hablarles con palabras sencillas y claras: “mamá ya no está aquí”, y tratar de mantener la rutina del niño. Abrazarlo y tranquilizarlo. Decirle que en la familia ha ocurrido algo muy triste, que así estarán por un tiempo, pero que después se sentirán mejor.
De los 2 a los 5 años (esta edad puede extenderse). A esta edad sienten la pérdida y experimentan emociones. Son niños muy curiosos y toman de manera literal lo que se les dice, por lo que hay que tener cuidado en las palabras que se emplean. Las palabras vagas e indirectas aumentan el miedo. La muerte es para ellos temporal, es decir, lo toman como un sueño en donde la persona va a despertar o como si fuera a florecer, pueden pensar que e como una semilla y pronto estará nuevamente con ellos.
Buenas maneras
Las creencias religiosas ayudan mucho, sin embargo, se requiere cuidado al uso de las palabras y tomar en cuenta que los niños creen de manera literal lo que se le dice.
• Decirle que esa persona murió porque estaba muy, muy, muy enferma para que no crea que con cualquier enfermedad puede morir.
• Que la persona estaba muy, muy, muy mayor… para evitar que piense que todas las persona mayores a él pueden morirse.
• Que tuvo un accidente tan, tan, tan fuerte… y no piense que tropezarse o caerse de la bicicleta puede provocar la muerte
Esté muy pendiente de ellos y que no se sientan solos, sino que lo tienen a usted para protegerlos y sentirse seguros.
Situaciones
Lo que no debe decirle al niño:
• “Papá se ha ido y no va a regresar”, el niño puede creer que cuando mamá se vaya (a trabajar o dejarlo en el colegio) ya no volverá, además de preguntarse a dónde se fue.
• “Mamá está dormida y ya no despertará”, hará que el niño tenga miedo de ir a dormir o que otra persona lo haga (si dejo que se duerma… despertará o ya no? ¿si me duermo yo, despertaré mañana?)
• “Dios quería a tu hermano y se lo llevó al cielo” Le puede provocar temor de que Dios también quiera a otra persona de su familia (¿y si Dios también se quiere llevar a mi mamá? o ¿Dios no me quiere a mí?) podrían provocar también alguna situación para “irse con Dios” y estar junto a su familiar.
• “Hemos perdido a papá”, pues el niño puede creer que si él se pierde, jamás verá a su familia.
Lo que sí puedes decirles
Explicarles lo que significa morir, que dejan de respirar, de sentir y que ya no estarán con nosotros.
Si los niños lo piden, es sano que vayan al sepelio y puedan despedirse de su ser querido.
Espero que les sirva esto que he escrito. Recuerden que estas situaciones dependen del nivel de desarrollo de cada niño.

5 MANERAS EN LAS QUE LOS PADRES PUEDEN MANEJAR SU ENFADO


1-. CURE SU PASADO “ENFADOSO”:
Ser padre puede ser terapéutico. Puede mostrarle cuales son sus problemas propios y motivarle a arreglarlos. Si su pasado está cargado de ira no resuelta, inicie el camino para curarse usted antes de enfadarse y dañar a su hijo. Lo estudios de muestran que los hijos de madres que demuestran ira con frecuencia, son más difíciles de educar. Identifique problemas en su pasado que puedan contribuir a la ira del presente. ¿Fue usted maltratado o duramente castigado cuando era un niño?.¿Tiene usted dificultad para controlar su genio? ¿Nota usted una falta de paz interior?.Identifique situaciones del presente que le hacen enfadar: un trabajo poco satisfactorio, espos@, usted mismo, los niños. Recuerde que es usted espejo de sus emociones. Si su hijo ve una cara crónicamente enfadada, y oye permanente mente una voz enfadada, esa es la persona que será en el futuro con mayor probabilidad.

2-.MANTENGA LA PERSPECTIVA:
Todos tenemos un botón de “enfado”. Algunos padres son tan proclives a enfadarse que cuando explotan el perro se esconde. Pruebe este ejercicio: en primer lugar divida los malos comportamientos de su hijo en “pequeñeces” (molestias) que no merecen la pena el disgusto de enfadarse, y las cosas “grandes” (ponerse en peligro, dañar a los demás y la propiedad) que demandan una respuesta, para su propia tranquilidad y la de su hijo.

En segundo lugar condiciónese usted mismo para que las pequeñeces no le molesten. He aquí unas “grabaciones” que repetir en su mente la próxima vez que su hijo tire algo:
*estoy enfadado pero puedo controlarme
*los accidentes ocurren
*yo soy el adulto aquí
*me enfado con el hecho, no con el niño
*mantendré la calma y así todos aprenderemos algo

Repita estos ejercicios una y otra vez actuando. Añada algunas líneas para decir:
*ops! se te ha caído
*te alcanzo una toalla
*está bien: te ayudaré a limpiarlo

Notará usted un gran contraste entre esto y lo que oyó de pequeño. También se dará cuenta de que no es tan fácil como parece.

Cuando una pequeñez de la vida diaria se produce, usted estará más condicionado para controlarse. Puede respirar profundamente, alejarse, mantenerse frío, planee su estrategia y vuelva a la escena. Por ejemplo: un niño emborrona pintura en la pared: Usted se ha condicionado para no explotar, usted, naturalmente está enfadado y es útil para usted y su hijo mostrar su desagrado. Usted da como respuesta un no firme pero sin gritar. Usted pide un “tiempo fuera”. Una vez que se ha calmado, insístale al niño (si es suficientemente mayor) en que le ayude a limpiar. Tener el control sobre su ira le proporciona al niño el mensaje siguiente “mamá está enfadada, y con razón. No le gusta lo que he hecho pero me sigue queriendo y cree que soy capaz de limpiarlo solo”

Hemos encontrado que tener un enfado a veces es peor para nosotros que para el niño. Nos deja exhaustos. Con frecuencia es nuestro sentimiento tras el enfado lo que nos molesta más, más que el zapato arrojado al water. Una vez que nos damos cuenta de que podemos controlar nuestros sentimientos más fácilmente de lo que nuestros hijos pueden controlar su comportamiento, seremos capaces de sobrevivir a estas etapas de la infancia, y la vida con nuestros hijos será más fácil. Cuando enloquecemos por un niño, no dejamos que la ira crezca tanto que se convierta en furia contra nosotros mismos por la pérdida de control.

EL CÍRCULO DE LA IRA
*enfado con el niño
*enfado con uno mismo
*mas enfado con el niño por hacernos enfadar con nosotros mismos
*enfadado por estar enfadado

Usted puede romper este círculo en cualquier punto para protegerse usted y su hijo.

3-. HAGA DE LA IRA SU ALIADA:
Las emociones tienen un propósito. La ira sana le encamina a arreglas los problemas, en primer lugar porque no dejará el comportamiento de su hijo sin corrección y en segundo lugar porque no le gusta como su mal comportamiento le molesta. Esta es ira útil. Yo siempre he tenido una tolerancia muy baja para los chillidos de los niños. A la edad de 15 meses nuestro octavo hijo, Lauren, desarrolló un chillido que destrozaba los oídos, que hacía subir mi presión arterial como un cohete. O bien mi tolerancia estaba disminuyendo, o bien mis oídos se habían vuelto más sensibles con los años, pero el girito de Lauren pulsaba mi botón de enfado. No me gustaba mi hija por ello, ni me gustaba yo por no gustarme mi hija. Hubiera sido más fácil manejar el problema si yo no hubiera estado enfadado. Pero porque estaba enfadado y me di cuenta de que esto afectaba a mi actitud hacia Lauren, me sentí encaminado a hacer algo con sus gritos, que yo consideraba un comportamiento malo que no encajaba en su , por otra parte, encantadora personita. Así que en lugar de mantener el foco sobre lo mucho que odiaba esos sonidos, lo puse en las situaciones que producían esos chillidos, e intenté anticiparme a esas situaciones. Descubrí que cuando Lauren se aburría, estaba cansada, hambrienta o ignorada, chillaba. Es una personita que necesita una respuesta rápida, y sus chillidos la obtenían. Mi enfado me motivó a encontrar soluciones “para-chillidos”. Me convertí en un padre más sabio, y Lauren un bebé más agradable. Esto es ira útil.

La ira se vuelve dañina cuando no se entiende como una señal para arreglar la causa. Usted la deja crecer hasta que le disgustan sus propios sentimientos, usted y la persona que causa que usted se sienta así. Pasa usted su vida en una batalla por pequeñeces, que hubiera podido ignorar o grandezas que hubiera debido arreglar. Esta es ira dañina.

4-.DEJE DE DARSE PALIZAS:
A menudo la ira crece en el interior así como hacia el exterior, sobre algo que a usted no le gusta, pero como reflejo, después de gastar un montón de energía en la emoción usted se da cuenta de que la situación como está ahora es mejor para todo el mundo. Esta visión no hace empequeñecer, y nos ayuda a disolver futuras llamaradas. Nuestra frase para las equivocaciones irritantes es: nadie es perfecto, la naturaleza gana de nuevo.

5-. ESTÉ PREVENIDO PARA SITUACIONES CON ALTO RIESGO DE DESENCADENAR IRA:
¿Está usted en una situación vital que le enfada? si es así, está usted en riesgo de desahogar su ira con si niño. Perder un trabajo o experimentar un evento con similar pérdida de autoestima, le puede hacer enfadar, con razón. Pero tenga en cuenta que eso hace más fácil que comportamientos de otra manera tolerables de los niños “pequeñeces”, le lleven al límite. Cuando uno está enfadado las pequeñeces se convierten en grandezas. Si es usted repentinamente víctima de una situación que le lleva a estar enfadado, ayuda el preparar a su familia:”quiero que entendáis que papá puede estar preocupado de ahora en un par de meses. He perdido mi trabajo y estoy muy nervioso por ello. Encontraré otro y todo volverá a estar bien, pero mientras, si alguna vez me enfado, no es que no os quiera, sino que tengo problemas conmigo mismo”. Si usted no “vuela su techo” es sabio pedir disculpas a sus niños (y esperar disculpas similares cuando ellos pierden los papeles):”discúlpame pero estoy enfadado, y si no parezco racional o sensible es porque estoy luchando, no es por tu culpa. No me he vuelto loco por ti”. También ayuda ser honesto con uno mismo, reconocer su vulnerabilidad y mantenerse en guardia hasta que el problema causante del enfado se resuelva. Siempre habrá problemas en nuestra vida que no podemos controlar. A medida que nos convertimos en padres más expertos- y personas- aprendemos a darnos cuenta de que la única cosa en nuestras vidas que controlamos son nuestras propias acciones. Como usted maneje su ira puede funcionar en su favor o en contra suya y de su hijo.

¿Por qué los niños se despiertan por la noche?



Autor: Carlos González

La mayoría de los insectos, reptiles y peces tienen cientos de hijos, con la esperanza de que alguno sobreviva. Las aves y mamíferos, en cambio, suelen tener pocos hijos, pero los cuidan para que sobrevivan la mayoría. Los mamíferos, por definición, necesitan mamar, y por lo tanto ningún recién nacido puede sobrevivir sin su madre. Pero, según la especie, también necesitan a su madre para muchas otras cosas.

En algunas especies, el recién nacido es capaz de caminar en pocos minutos y seguir a su madre (¿quien no recuerda aquella escena encantadora en Bambi?). Eso ocurre sobre todo en los grandes hervíboros, como ovejas, vacas o ciervos. Estos animales viven en grupos que devoran rápidamente la hierba de una zona, y tienen que desplazarse cada día a un nuevo prado. Es necesario que la cría pueda seguir a su madre en estos desplazamientos.

Los pequeños hervíboros, como los conejos, pueden esconder a sus crías en una madriguera, salir a comer y volver varias veces al día para darles el pecho. Sus crías no caminan nada más nacer, sino que son indefensas durante los primeros días.

Lo mismo ocurre con la mayoría de los carnívoros, como los gatos, perros o leones. La madre sale a cazar dejando a sus indefensas crías escondidas. Las crías no nacen sabiendo, sino que aprenden, y esto es importante, porque les permite una mayor flexibilidad. Una conducta innata es siempre igual, una conducta aprendida puede adaptarse mejor a las condiciones del entorno, y perfeccionarse con la práctica. La primera vez que un ciervo ve a un lobo, debe salir corriendo. Si no lo hace bien, morirá, y por lo tanto no podrá aprender a hacerlo mejor. Por eso es lógico que los ciervos sepan correr en cuanto nacen. Los lobos sí que pueden aprender: la primera vez el ciervo se les escapa, pero con la práctica consiguen atraparlo. Los juegos de su infancia constituyen un aprendizaje para su vida adulta.

Los primates (los monos) parece ser que descendemos de animales que caminaban nada más nacer. Pero, al vivir en los árboles, tuvimos que hacer cambios. Bambi resbala varias veces antes de ponerse en pie; y eso no tiene importancia en el suelo. Pero, subido en una rama, un resbalón puede ser fatal. De modo que los monitos van todo el día colgados de su madre, hasta que son capaces de ir solos perfectamente, sin el menor error.

Pero es el monito el que se cuelga, activamente, de su madre, agarrándose con fuerza a su pelo con manos y pies, y al pezón con su boca (cinco puntos de anclaje). La madre puede correr de rama en rama, sin preocuparse de sujetar al niño.

¿Se atrevería usted a ir de rama en rama, o simplemente caminando por la calle, con su bebé a cuestas pero sin sujetarlo, ni con los brazos ni con ningún paño o correa? Claro que no. Para que un niño sea capaz de colgarse de su madre y sujetarse solo durante largo rato, probablemente debería tener al menos dos años. Ya nuestros primos más cercanos, los chimpancés, son incapaces de sujetarse solos al principio, y su madre tiene que abrazarlos, pero sólo durante las dos primeras semanas. La diferencia con nuestros hijos es abismal. Y para caminar (no para dar cuatro pasos a nuestro alrededor, como hacen al año, sino caminar de verdad, para seguirnos cuando vamos de compras, sin llorar y sin que tengamos que girar la cabeza cada segundo a ver si vienen o no), nuestros hijos tardan al menos tres o cuatro años.

Hasta los 12 o 14 años, es prácticamente imposible que los niños sobrevivan solos; y en la práctica, procuramos no dejarles solos hasta los 18 o 28 años. Los seres humanos son los mamíferos que durante más tiempo necesitan a sus padres, y dejan muy atrás al segundo clasificado.

Probablemente, esto se debe en parte a nuestra gran inteligencia. Como decíamos de los lobos, la conducta debe ser aprendida para ser inteligente, pues la conducta innata es puramente automática. Nuestros hijos tienen que aprender más que ningún otro mamífero, y por lo tanto tienen que nacer sabiendo menos.

¿Y qué tiene todo esto que ver con que los niños se despierten? Ya llega, ya llega. Ahora mismo veremos que tiene que ver todo lo anterior con la conducta de su propio hijo.

Empezábamos diciendo que hay crías que necesitan estar todo el rato con su madre, encima de ella o siguiéndola a poca distancia, y otras que se quedan escondidas, en un nido o madriguera, esperando a que su madre vuelva. Para saber a qué tipo pertenece un animal, basta con observar cómo se comporta una cría cuando su madre se va. Los que tienen que estar siempre juntos se ponen inmediatamente a llorar, y lloran y lloran (o hacen el ruido equivalente en su especie) hasta que su madre vuelve. Una cría de ganso, por ejemplo, aunque tenga agua y comida cerca, no come ni bebe, sino que sólo llora hasta que sus padres vuelven, o hasta la muerte. Sin sus padres, de todos modos no tardaría en morir, por lo que debe agotar toda su energía en llorar para que vuelvan. Y debe empezar a llorar inmediatamente, en cuanto se separa, porque cuanto más tarde en hacerlo más lejos estará, y por tanto más difícil será que le oiga. En cambio, un conejito o un gatito, cuando su madre se va, permanecen muy quietos y callados. Esa separación es normal en su especie, y si se pusieran a llorar podrían atraer a otros animales, lo que siempre es peligroso. ¿Cómo reacciona su hijo cuando usted le deja en la cuna y se aleja? Si, como hacían los míos, "se pone a llorar como si le matasen", quiere decir que, en nuestra especie, lo normal es que los niños estén continuamente, las 24 horas, en contacto con su madre.

Y no es difícil imaginar que hace 50.000 años, cuando no teníamos casas, ni ropa, ni muebles, separarse de su madre significaba la muerte. ¿Se imagina a un bebé desnudo en el campo, al aire libre, expuesto al sol, a la lluvia, al viento y a las alimañas, sólo durante ocho horas, mientras su madre "trabaja" recogiendo frutas y raíces? Ni siquiera una hora podría sobrevivir en esas circunstancias. En tiempos de nuestros antepasados, los bebés estaban las 24 horas en brazos, y sólo se separaban de su madre para estar unos momentos en brazos de su padre, su abuela o sus hermanos. Y cuando empezaban a caminar lo hacían alrededor de su madre, y tanto la madre como el niño se miraban continuamente, y se avisaban mutuamente cuando veían que el otro se despistaba.

Hoy en día, cuando usted deja a su hijo en la cuna, sabe que no corre ningún peligro. no pasará frío, ni calor, ni se mojará, ni se lo comerá un lobo. Sabe que usted está a pocos metros, y le oirá si pasa algo y vendrá en seguida (o, si usted ha salido de casa, sabe que otra persona ha quedado de guardia, escuchando a pocos metros). Pero su hijo no sabe todo eso. Nuestros niños, cuando nacen, son exactamente iguales a los que nacían hace 50.000 años. Por si acaso, a la más mínima separación, lloran como si usted se hubiera ido para siempre. Más adelante, cuando empiece a comprender dónde está usted, cuándo volverá y quién le cuida mientras tanto, empezará a tolerar las separaciones con más tranquilidad. Pero aún faltan unos años.

Casi toda la conducta del bebé, que aún no ha aprendido nada, es instintiva, idéntica a la de nuestros remotos antepasados. Y la conducta instintiva de la madre también tiende a aparecer, aquí y allá, despuntando entre nuestras gruesas capas de cultura y educación.
Por eso, cuando vaya al parque con su hijo de tres años, ambos se comportarán de forma muy similar a sus antepasados. Usted mirará casi todo el rato a su hijo, y le avisará cuando se despiste ("ven aquí" "no vayas tan lejos"). Su hijo también le mirará con frecuencia, y si la ve despistada o hablando con otras personas se pondrá nervioso, incluso se enfadará, e intentará llamar su atención ("mira, Mamá, mira" "mira qué hago" "mira qué he encontrado"...)

Llegamos a la noche. Es un periodo particularmente delicado, porque si el niño duerme ocho horas, y la madre se ha ido durante este tiempo, cuando despierte puede estar a siete horas de marcha, y por más que llore no la oirá. Hay que montar la guardia. Durante las primeras semanas, nuestros hijos están tan completamente indefensos que es su madre la que debe encargarse de mantener el contacto. En aquellas raras culturas (como la nuestra) en que madre e hijo no duermen juntos, la separación hace que la madre esté muy intranquila, y sienta la necesidad imperiosa de ir a ver a su hijo cada cierto tiempo. ¿Qué madre no se ha acercado a la cuna "para ver si respira"? Claro que sabe que está respirando, claro que sabe que no le pasa nada, claro que sabe que su marido se reirá de ella por haber ido... pero no puede evitarlo, tiene que ir.

A medida que el niño crece, se va haciendo más independiente. Eso no significa que pase más tiempo solo, o que haga las cosas sin ayuda, porque el ser humano es un animal social, y no es normal que esté solo. Para un ser humano, la soledad no es independencia, sino abandono. La independencia consiste en ser capaces de vivir en comunidad, expresando nuestras necesidades para conseguir la ayuda de otros, y ofreciendo nuestra ayuda para satisfacer las necesidades de los demás. Ahora ya no hace falta que usted vaya a comprobar si su hijo respira o no; ¡él se lo dirá! Como se está haciendo independiente, será él quien monte guardia. Se despertará más o menos cada hora y media o dos horas, y buscará a su madre. Si su madre está al lado, la olerá, la tocará, sentirá su calor, tal vez mame un poco, y se volverá a dormir en seguida. Si su madre no está, se pondrá a llorar hasta que venga. Si Mamá viene en seguida, se calmará rápidamente. Si tarda en venir, costará mucho tranquilizarle; intentará mantenerse despierto, como medida de seguridad, no sea que Mamá se vuelva a perder.

Es aquí donde la vida real no coincide con los libros, porque a las madres les han dicho que, a medida que su hijo crezca, cada vez dormirá más horas seguidas. Y muchas se encuentran con la sorpresa de que es todo lo contrario. No es "insomnio infantil", no son "malos hábitos", simplemente es una conducta normal de los niños durante los primeros años. Una conducta que desaparecerá por sí sola, no con "educación" ni "entrenamiento", sino porque el niño se hará mayor y dejará de necesitar la presencia continua de su madre.

Si cada vez que su hijo llora usted acude, le está alentando a ser independiente, es decir, a expresar sus necesidades a otras personas y a considerar que "lo normal" es que le atiendan. Eso le ayudará a ser un adulto seguro de sí mismo e integrado en la sociedad.

Si cuando su hijo llora usted le deja llorar, le está enseñando que sus necesidades no son realmente importantes, y que otras personas "más sabias y poderosas" que él pueden decidir mejor que él mismo lo que le conviene y lo que no. Se hace más dependiente, porque depende de los caprichos de los demás y no se cree lo suficientemente importante para merecer que le hagan caso.

Una infancia feliz en un tesoro que dura para siempre, que nadie podrá jamás arrebatarte. La infancia de su hijo está ahora en sus manos.